Els xiquets del Matador

El falso nombre de Mario Kempes

Un joven Kempes falsea su nombre para pasar una prueba en Instituto de Córdoba y que el entrenador no le juzgue por su fama. Escribe Gustavo Farías.

«Mirá, te doy un crack. Se llama Mario Kempes y si no hace un gol antes de los 15 minutos, devolvémelo». La célebre frase pertenece a Eduardo Tossolini, presidente del club Bell, de Bell Ville, y su destinatario era Atilio Pedraglio, un directivo de Instituto de Córdoba que buscaba al sucesor del goleador Hugo Curioni, traspasado a Boca en 1970.

Con semejante aval, Pedraglio tomó nota del jugador y de la cifra que pedía Bell por su pase: tres millones de pesos ( moneda nacional argentina), unos tres mil dólares de la época. Era una cifra muy alta para un jugador desconocido.

Sin embargo, pocos días más tarde, en la mañana del 5 de marzo de 1972, un llamado telefónico a la casa de los Kempes avisó que Mario era esperado por la tarde para una prueba, en un amistoso de Instituto ante Argentino Central, que había sido subcampeón en la Primera B cordobesa. “Marito”, que por entonces contaba con 17 años, se fue hacia la terminal de ómnibus, sacó un boleto y luego de tres horas de viaje llegó a Alta Córdoba. Allí se reunió junto con otros futbolistas que también esperaban ser evaluados. El técnico albirrojo era Armando Rodríguez, quien reunió al grupo y pidió a cada uno que se identificara con nombre y procedencia.

—Carlos Aguilera, de Bell Ville. — Mintió cuando llegó su turno —.
—¿Usted no conoce a un tal Kempes que vive allí y dicen que es muy bueno? Piden una locura y creen que es un fenómeno.
—No señor, no lo conozco.

Mario había preferido mentir para ganarse una oportunidad, conocedor de la advertencia sobre que el técnico desconfiaba de la recomendación que le habían hecho. Argentino Central era el cuarto compromiso de la pretemporada, después de Juniors (2-0), Universitario (1-1) y Talleres (3-5).

El equipo no convencía y el objetivo era superar la campaña de 1971, donde Instituto había sido eliminado en la primera fase del Zonal. El partido fue seguido apenas por un puñado de espectadores que, sin saberlo, estaban asistiendo al debut de quien seis años más tarde se consagraría campeón y goleador del Mundial ’78. Ese tal ‘Aguilera’ fue la figura más destacada para los pocos medios de prensa presentes en la cancha: le cometieron un penal y marcó un gol a los 27 minutos, ‘un poco más tarde de lo prometido’ por Tossolini.

Pese a la ‘demora’, la incorporación de Kempes a Instituto se concretó en una breve negociación que postergó las aspiraciones de General Paz Juniors, que también había tentado al jugador. «Mario jugará en Instituto, pero se quedará a vivir en Bell Ville. Tiene que estudiar y viajará el día de los partidos», fue la condición impuesta por Mario padre, quien había sido marcador central en el Bell.

En diciembre de 1972, Kempes se licenció de perito mercantil en el Colegio San José de Bell Ville y al año siguiente preparó su ingreso a ciencias económicas, en la Universidad Nacional de Córdoba. Mario jugó tres partidos bajo el nombre de Carlos Aguilera. El 17 de marzo de 1972, en ocasión de un amistoso ante Huracán de barrio La France que Instituto ganó 6-1 con dos goles suyos, La Voz del Interior tuvo conceptos muy elogiosos para su actuación:

«Aguilera -decía el matutino-, el bisoño centrodelantero belvillense de Instituto, en una actuación en donde puso en evidencia (a pesar de las limitaciones de sus rivales) algunas aptitudes que pueden ser bien aprovechadas en el futuro, se convirtió en el más alto valor del quinteto ofensivo del dueño de casa».

Con su nombre real debutó ante Belgrano por la disputa de la Copa Neder Nicola. Esa tarde, Instituto goleó a los celestes 4-0 y Kempes volvió a sobresalir con otra perfomance para el recuerdo. Con su llegada, Instituto volvió a ser campeón de la Liga Cordobesa después de seis años de sequía y logró el objetivo soñado: el Nacional ’73. Allí, Kempes integró una de las mejores delanteras de la historia del fútbol cordobés junto a José Luis Saldaño, Osvaldo Ardiles, Alberto Beltrán y José Luis Ceballos (o Ricardo Cherini).

Kempes integró una de las mejores delanteras de la historia del fútbol cordobés junto a José Luis Saldaño, Osvaldo Ardiles, Alberto Beltrán y José Luis Ceballos.

El público porteño lo descubrió en un partido ante River, jugado un viernes por la noche para la televisión, cuando a pocos minutos de iniciado el juego venció a José ‘Perico’ Pérez. En total anotó 11 goles y finalizó tercero en la tabla de goleadores, detrás de Juan Antonio Gómez Voglino (Atlanta) y Carlos Morete (River).

Ni bien finalizó el torneo, el Niza de Francia, el Standard Lieja de Bélgica y Boca Juniors se interesaron en adquirirlo, pero fue Rosario Central el que finalmente se quedó con su pase al pagar 160 mil dólares, un precio récord para el mercado interno. Despechado, el presidente xeneize, Alberto Jacinto Armando, aseguró que en La Candela tenía al menos 100 jugadores de la categoría del futuro ‘Matador’. Aún no salió ninguno.

Pero el pase a Instituto cambió el ritmo de vida del joven futbolista. Si bien logró finalizar la escuela secundaria, no pudo concretar el anhelo paterno de licenciarse en económicas. A cambio, obtuvo un título de goleador con promedio de abanderado: fue el artillero de la Gloria en todos los certámenes que disputó.

Le hizo goles a todos los rivales que enfrentó, sin excepción de camisetas: hizo 78 en 81 partidos. Pero contra Belgrano tuvo una inspiración especial. Sólo en 1972 le convirtió 10 goles (seis de ellos en las tres finales del Oficial) y al año siguiente le anotó un par más.

Para colmo, cuando en 1974 pasó a Rosario Central, siguió con la tradición y le marcó otros dos en los partidos del Nacional. Pero el 20 de mayo de 1973 llegó a su consagración definitiva con la camiseta albirroja. Ese día, Instituto recibió en su cancha a Racing de Nueva Italia, en un clásico de la octava fecha del Zonal. Kempes venció cinco veces al arquero racinguista, Raúl Amaya, y los de Alta Córdoba ganaron 6-1. Su actuación fue sensacional, a punto tal que sólo 24 horas más tarde le llegó la convocatoria a la selección argentina, que bajo la dirección técnica de Enrique Sívori se preparaba para las eliminatorias del Mundial de Alemania ’74.

Después de mostrar su indudable calidad en el Campeonato Nacional, el 25 de enero de 1974 Kempes se despidió de la hinchada de Instituto. Fue ante Rosario Central, en un amistoso que integraba una de las cláusulas del pase del ‘Loco’ Saldaño, quien acompañó al ‘Matador’ al club de Arroyito. Y lo hizo a su manera: convirtió el único gol del partido. El adiós, también tuvo su sello.

0 comments on “El falso nombre de Mario Kempes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s