històries de la champions

Un cisne anda suelto por Valencia

Al mismo tiempo que levantamos la Copa de la Liga en Wembley el pasado mes de febrero imaginé un Swansea City compitiendo en Europa, habíamos cosechado un doble acontecimiento histórico en apenas 90 minutos. Ver a los cisnes por el continente era lo único que nos faltaba por experimentar en estos años de coleccionar éxitos. Cuando nos clasificamos para la fase de grupos nunca pensé que tuviéramos oportunidad de llegar tan lejos en la competición, así que decidimos escoger el mejor de los tres partidos para viajar y aprovechar un acontecimiento que probablemente no volveríamos a ver en nuestras vidas. Por eso cuando la bola del Swansea cayó en el grupo del VCF nos pusimos a saltar por toda la sala de estar. “¡ Guau, ojalá podamos conseguir aunque sea un empate !” era el pensamiento más optimista que recorrió nuestras mentes, era el equipo más fuerte de la competición, era un viaje cómodo y un lugar perfecto para perderse un par de días, buen clima y gran fútbol. Los puntos positivos del emparejamiento eran infinitos. Visité Benidorm durante unas vacaciones escolares en 2006, sabía que estaba cerca de Valencia, así que era el lugar ideal para poder alojarse y disfrutar del momento.

De inmediato nos pusimos a planearlo todo, llamando a amigos y averiguando la fecha del encuentro. Por desgracia para muchos colegas era imposible planificar nada con apenas tres semanas de antelación, pero ahí estaba Matthew, decidido a no perderse una oportunidad que quizá no se vuelva a presentar, así que se las arregló para mentir y engañar a todo el mundo con tal de poder escaparse con nosotros. Otro compañero, Steve Davids, también se interesó por la empresa, al final,  Matt, Steve y yo, reservamos habitación en el mismo hotel y decidimos salir desde Gatwick (Londres) en el mismo avión para poder asistir al encuentro ante el Crystal Palace de regreso a casa. Salimos a las 02:15 en autobús, para encontrarnos con nuestro vuelo de easyjet de las 11:50 del miércoles. Siendo honesto, no viajábamos muchos. Me esforcé en dormir un poco durante el trayecto, el autobús se detuvo a recoger gente en Port Talbot, Bridgend, Cardiff, Newport y Chepstow, por lo que tardamos una eternidad en llegar a Londres. Finalmente entramos en la terminal a las 08:30 de la mañana, registramos el equipaje y bebimos algo para acompañar el desayuno en un Wetherspoons. A la hora de embarcar nos topamos con la hermana de Matt, Lisa, y su amigo Paul Stanley, que también viajaban en nuestro vuelo, así que mantuvimos una pequeña charla con ellos donde les informé antes de surcar los cielos de lo que se podían encontrar en Benidorm. En el avión nos encontramos con otro viejo amigo, Owen Lewis, que es de Horsham y por vínculos familiares apoya a los cisnes, se dirigiría a Valencia nada más aterrizar para conocer a otras personas con las que mantenía contacto por la red durante años. Un par de horas más tarde, una vez llegados a Alicante, nos cruzamos con Terry Venables y varios personajes conocidos que se mostraban agradecidos al toparse con el ejercito Jack por la ciudad.

Para un viaje tan corto se requiere equipaje de mano, así que la salida del aeropuerto fue muy rápida. Cogimos un autobús, costaba 10 euros, para hacer media hora de carretera dirección a Benidorm. Una vez allí vimos a varios amigos de Steve, Gareth y Mango, juntos nos dirigimos a la ciudad para probar la vida nocturna en un pub llamado TJ – un local galés – donde muchos aficionados del Swansea afincados en la zona se congregaban para ver los partidos y las noches de Champions League. Allí hablamos con otras personas que habían viajado desde el sur de Gales, encontrándonos con un tipo llamo Mark y a su esposa, que nos confesó que su primo era el exjugador del club Lee Jenkins. De forma automática le pregunté sobre la posibilidad de contactar con él para hacerle una entrevista para el nuevo número de Swansea oh Swansea (SoS), de forma muy amable intercambiamos señas y direcciones de e-mail.

Tras acabar el partido de Champions que ocupaban las pantallas del local emprendimos camino hacia la avenida principal, tomamos un par de copas en el ‘Café Benidorm’ y en ‘Champions’ donde fuimos encontrándonos con muchos otros aficionados disfrutando de la noche. Uno de ellos tenia un extraño parecido con Jonjo Shelvey, por lo que era inevitable acercarse a él y hacerse una foto mientras imitaba la celebraciones del jugador. Aunque nos advirtió de que no las subiéramos jamás a Internet, “mi mujer no sabe que estoy aquí” dijo. No era nada extraño, poco a poco te ibas encontrando con un sinfín de personas que decían lo mismo: “Mis padres no saben que estoy aquí”, “mis jefes nos saben que estoy aquí”, “mi mujer no sabe que estoy aquí”. Esa misma tarde escuché a un compañero de hotel relatar como le juró a su novia que viajaba únicamente acompañado por su hermano y que volaban directos a Valencia, en realidad estaban en Benidorm y acompañado por un grupo importante de personas. Espero que no se tropiece accidentalmente con este blog. Siguiendo con el tema de las mentiras, pude conocer por fin a Robert Day, había participado en la sección “Meet the Jack” de SoS la pasada temporada, contando una historia sobre como se había inventando una extraña enfermedad para escaquearse del trabajo y poder asistir al partido de copa en Anfield en 1990 y ser delatado por las cámaras de televisión. Afortunadamente no tuvo consecuencias demasiado importantes, un par de broncas y la perdida del sueldo de una semana fue lo peor que le ocurrió.

Durante horas la bebida fluyó con naturalidad, así que el ejercito Jack estaba cada vez más borracho, al final eso llevó a un grupo de unos 60 aficionados a tomar la avenida, cantando canciones, saltando y ofreciendo un espectáculo curioso durante unos veinte minutos, bajo la atenta mirada de unos turistas perplejos ante la situación. La noche dio un giro siniestro cuando Matt perdió su tarjeta de crédito, realizando una llamada telefónica en estado de embriaguez para cancelarla, fue una de las escenas más hilarantes que he podido ver en esta vida, finalmente pudo conseguir su propósito y al regresar a Reino Unido tenía una nueva esperándole. Solo por el momento de risas que nos ofreció maldecimos que no hubiera perdido alguna otra para seguir disfrutando de la escena.  A las 10:30 de la mañana nos levantamos todos con un aspecto deplorable, había que llegar al Union Jacks Bar para subirse al autobús que nos llevaría a Valencia. Tras una parada de quince minutos en una estación de servicio la puerta delantera del autobús se estropeó, no quería cerrarse, el viaje estuvo apunto de suspenderse, pero afortunadamente entre la tropa viajaban un par de mecánicos que se pusieron manos a la obra y consiguieron desbloquearla. El buen humor invadía al personal, durante el trayecto eran constantes los cánticos… “oh Robbie James”, “Go Wilfried Bony”… llevábamos 50 minutos de retraso por culpa de la avería, pero el fair play reinaba en el ambiente.

Sobre las tres y media llegamos a Valencia. Pisamos tierra y el primer pensamiento fue imaginar lo increíble que iba a ser estar jugando allí en apenas unas horas. La gente se había concentrado en la Plaza de la Virgen, a una media hora a pie de Mestalla, así que nos dirigimos hasta allí y cuando llegamos el ambiente festivo estaba a pleno rendimiento. He visto algunos vídeos con escenas brillantes en la puerta del Bar Finnegan, mi favorito es uno en el que se ve a un hombre levantando una silla al aire implorando que le dejen salir del agujero que es Swansea para quedarse a vivir allí. No se puede decir que no tengamos sentido del humor. Nosotros también tomamos alguna cerveza en el local, encontrándonos con Dai y Brande, dos tipos con los que compartimos viaje a Newcastle la temporada pasada, juntos empezábamos a disfrutar de la experiencia de viajar por el continente, construyendo con unas pintas el ambiente previo al partido. Sobre las 18h llegamos a Mestalla, fuimos recibidos por algunos aficionados locales que nos preguntaron si podían hacerse una foto con nosotros, nos encantó poder hacerlo y nos dimos la mano al acabar deseándonos lo mejor para el futuro, porque pronosticaron una derrota para aquella misma tarde. Afortunadamente para nuestros intereses pasó justo lo contrario. Poco después accedimos al estadio trepando por decenas de bloques de escaleras que parecían no tener fin, muchos estuvieron apunto de no poder conseguirlo. Deberían avisar al aficionado británico de la tortura que supone acceder a ese estadio, sobre todo para no cometer excesos con la comida o la bebida durante las horas previas a riesgo de perderse el partido por no poder llegar a las gradas. La primera cosa que te choca al entrar es lo diferente que es a los estadios que estamos acostumbrados a visitar en las islas. No hay techo en ningún lugar, salvo en una grada, debe ser por lo poco que llueve en la zona. También sorprende lo sucio que esta el estadio y lo incómodas que son sus sillas.

Estaba encantado al descubrir que Michael Laudrup había elegido el mismo once que se enfrentó al Liverpool el lunes por la noche, si nuestros jugadores mostraban la misma actitud era posible obtener un gran resultado. La primera acción clave la protagonizó Wilfried Bony tras una carrera que acabó con la expulsión de Adil Rami, los gritos celebrando la acción dejaron paso inmediatamente a las burlas hacia el francés “adiós, adiós adiós”. Fue un momento divertido. No tuvimos que esperar mucho para celebrar el 1-0. Fue un momento glorioso para nosotros, Nathan Dyer debía haber anotado dos goles más antes del descanso, pero le faltó precisión. Al finalizar los primeros 45 minutos los cisnes se retiraron siendo muy superiores en el juego aunque manteniendo un marcador corto. Al poco tiempo de la reanudación la marcha de un grupo de aficionados del Valencia en la grada sur coincidió con el 2-0 fabricado entre Pozuelo y Michu, poco tiempo después De Guzmán introdujo un misil en la portería para sentenciar el encuentro. Normalmente no soporto los tiros libres de De Guzmán, ofrecen una nula amenaza para el rival y generalmente son un desperdicio, pero aquella tarde no se podía discutir la perfecta ejecución de la falta.

El resto de los 90 minutos se jugaron en un ambiente de fiesta para los 2000 galeses que se dieron cita en Mestalla. Apenas podía creer lo que estaba presenciando, no era el único: “Queremos jugar aquí todas las semanas” fue un cántico que irrumpió con fuerza en la grada hasta que el arbitro señaló el final del encuentro. Recibido con protestas por parte de los aficionados locales, que consideraron que sus jugadores se habían rendido demasiado pronto, aunque los más cercanos a nuestra posición se dirigieron a nosotros para aplaudirnos. Nuestros jugadores se dirigieron a nuestra posición para darnos las gracias por nuestro apoyo, aunque tuvimos que esperar a que la policía nos dejara salir, así que inventamos la forma de pasarlo bien mientras nos quedábamos solos en el estadio. Cantando “The Scum (Cardiff City) sube para bajar” mientras nos levantábamos y sentábamos acompañando la canción. Hicimos tiempo con eso hasta que Huw Jenkins y los demás miembros de la directiva se presentaron en el césped para girar sus puños en dirección a nuestra posición, les devolvimos el gesto con gritos de apoyo. Es brillante ver en estos chicos tanta pasión después de todos los sacrificios que han hecho por nosotros todos estos años, la adulación que recibían por parte de todos los Jacks fue más que merecida.

Tras un incontable tiempo atrapados en el estadio por fin nos quitaron la correa y nos dejaron salir de allí. Una vez en la calle rompí con uno de mis odios favoritos y decidí comprar una bufanda, de esas partidas con el nombre de los dos equipos. No hay duda de que llevo criticando ese producto toda la vida, ¿para qué quieres una bufanda con el nombre de otro equipo para apoyar a tu club? Sin embargo tratándose de un partido europeo de ese calibre es diferente, es una forma de obtener un recuerdo de algo tan especial, y más cuando es probable que un partido de esa categoría no se vuelva a repetir. Por cinco euros, y tras ser incapaz de encontrar un programa para recordar el momento, no me hubiera perdonado no comprarme una. Mientras esperábamos el autobús para llevarnos de vuelta a Benidorm aprovechamos el tiempo para charlar con los compañeros y discutir sobre el increíble partido que acabábamos de presenciar. Mis pensamientos se dirigieron hacia muchos amigos y aficionados que por trabajo o compromisos varios no habían podido disfrutar de todo aquello, sin duda estábamos eufóricos por un resultado tan excepcional, era una noche fantástica. De regreso era sorprendente ver la cantidad de aficionados del Swansea en todos los bares de Benidorm, y de de tan buen humor, incluso aficionados de otros clubes, Liverpool, Everton, Newcastle, Sunderland, Leeds, Bolton, Steveenage y Nottingham Forest, se unían a nosotros y nos felicitaban por el partido. Charlando con Chirs Pridmor, una enciclopedia en lo referente al pasado de los cisnes, concluyó que esa noche habíamos conquistado la cima más alta en la historia del club.

¿Qué me quedo de toda esta experiencia? Sinceramente tengo que decir que el tiempo que pasé en España fueron algunos de los mejores días de mi vida y daría cualquier cosa por poder repetir todas esas experiencias de nuevo. He escuchado a mucha gente decir que la Europa League es una distracción, pero después de partidos como el de esta noche o el del pasado septiembre ante un rival de este calibre no quiero volver a oír esas palabras. Tenemos equipo suficiente para mantenernos en la Premier y hacer un buen papel en Europa, por lo que debemos tomarnos la competición seriamente. No hay nadie que tras el 0-3 en Mestalla no haya soñado con plantarse en Turín el próximo mes de mayo. Si podemos ganarle al Valencia cualquier cosa es posible ¿No? Para eso hace falta un poco de suerte, pero si el Middelsbrough y el Fulham pueden llegar a una final, ¿por qué no el Swansea? Todos los que tuvieron la fortuna de estar en Mestalla quedarían desolados si les dijéramos que ya nunca habrá otro partido europeo. Tal vez, y sólo tal vez, en Valencia se escribiera el primer capitulo de otra etapa brillante para el Swansea.

(*) Steven Carroll es aficionado del Swansea y editor del fanzine Swansea oh Swansea (SoS) 

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