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De Señor Desconocido a Shkodran Mustafi

El central alemán llegó como absoluto desconocido, se convirtió en todo un símbolo en Alemania tras su sonada convocatoria para el mundial y su excelente actuación en Brasil, y en apenas unos meses en Mestalla ya se ganó los aplausos del público. ¿Pero quién es Shkodran Mustafi?

En la última convocatoria con su selección Mustafi concedió una entrevista al berlinés Tagesspiegel cuya primera pregunta bien podría ser un esbozo de su biografía, «¿cómo se sintió a sus 22 años y ver que de repente había perdido su nombre?»

Sin el debido contexto, la cuestión puede sonar a marcianada, pero en realidad, tras ella, se esconde la vida del central del VCF, un tipo que se subió de urgencia a un avión rumbo a Frankfurt cuando estaba de vacaciones en Ibiza, aterrizando horas después en pleno mundial sin que nadie supiera quién demonios era. ‘Shkodran, ¿qué?’ llegó a ser un titular a toda página en Der Spiegel, otros, sin embargo, decidieron a partir de ese momento llamarlo ‘Señor Desconocido’; ocurrencia hoy en día convertida en recurso literario que sirve para viajar a las raíces de un tipo que fascina y atrae a partes iguales a un país que jamás le vio jugar entre los suyos.

Porque todo en Shkodran, un muchacho con trazas de central vintage pegado a unas zapatillas de color naranja, fue siempre precipitado. «Desde los 14 años estoy acostumbrado a tomar decisiones importantes en mi vida» dice, y lo está, a esa edad tuvo que tomar la determinación de quedarse con su familia en la pequeña Bad Hersfeld (Estado de Hesse) o partir a la cosmopolita y norteña ciudad de Hamburgo para dejarlo todo atrás y empezar a mirar hacia delante.

Quizás esos bailes con tanto flow que se le vieron en Maracaná una vez ganada la Copa del Mundo fueran fruto del conjunto de locuras que configuraron su vida más que de la euforia propia de un acto inesperado. «Me subí corriendo y con lo puesto a un avión y al regresar a casa viajaba una copa de oro a mi lado; todavía no soy capaz de asimilar lo que me ocurrió», confiesa en la citada entrevista.

No es para menos, en seis años y medio el pequeño Musta pasó de jugar en el equipo de su pueblo a ser campeón del mundo con Alemania, de corretar con los juveniles del Hamburgo a debutar en Europa con el Everton, y de ahí, al complicado fútbol italiano, quien le abrió las puertas de la selección absoluta y del VCF, convirtiéndose en Mestalla en uno de los pilares del nuevo proyecto de Nuno.

«¿Puede decirnos cómo se pronuncia su nombre?» era la típica pregunta que le hacían en Porto Bahía; incluso Miroslav Klose, quien sufrió el marcaje de aquel chico sin nombre en las filas de la Lazio, pronto descubrió que lejos de llegar a su cuarta copa del mundo con el objetivo de superar a Ronaldo como artillero estaba allí para hablar de Mustafi, «es un gran defensor, rápido, contundente y con calidad», repetía hasta la saciedad con actitud de funcionario aburrido. Del germano-albanés dice Löw que es más maduro que la mayoría de chicos de su edad, y que en ocasiones, tiene la sensación de estar hablando con su propio padre más que con un mocoso que lleva tres ratos en el mundo.

«Mi cerebro es mayor que mi edad», afirmó la pasada semana en ElPaís

Tal vez sea esa inusual madurez la que le provoque terror ante la posibilidad de perder la percepción de la realidad. «De repente te encuentras con un coche de 200 mil euros y lo ves normal, o ir a cenar con los amigos y gastarte 400 euros como si nada, olvidando que hace cuatro años tenías ese dinero para cubrir todo el mes», se sincera el jugador en las páginas del Tages. Por eso a Shkodran se le ve viajando rumbo a Albania a lomos de su viejo coche de segunda mano siempre que el calendario se lo permite.

Allí, entre las montañas que encorsetan la tierra que vio nacer a sus padres, se da un necesario baño de humildad, poniendo en contexto una vida agitada que pudo haber sido bien diferente si aquellas conversaciones con Gianni De Biasi le hubieran convencido de vestir la casaca bermellona de sus orígenes en lugar del blanco impoluto del mannschaft germano.

«Nunca esperé esa llamada, al irme a Italia pensé que estaba fuera del radar de la selección, que allí nadie me iría a ver», nadie, pero no Löw. El seleccionador alemán sabía de su existencia gracias al poderoso sistema de seguimiento de la DFB, que monitoriza el rendimiento de todos los jugadores que han pasado por las categorías inferiores de la selección allá donde estén jugando. Y por ello fue llamado en mayo a Colonia, formando parte de una lista B, a medirse en clandestino amistoso en la ciudad deportiva de la federación; fue la oportunidad, que sin saberlo, le valió para ser el primer reserva en la libreta del seleccionador, el puesto que le sirvió para pasar al grupo una vez Marco Reus se lesionó apenas una semana antes del inicio del mundial.

Este defensor que luce efigie de legionario romano se ha destapado como un futbolista camaleónico, su faceta de central es apenas un descubrimiento a orillas del Turia, ya que en la selección se dedicó a cubrir el hueco que dejaba Lahm cuando éste era alineado en el centro del campo, incluso en la Sampdoria se le veía escorado en banda en una defensa de tres o de lateral derecho en una de cuatro, su actual rol con la selección una vez el menudo lateral del Bayern abandonó la internacionalidad.

Lo cual reviste de más mérito su compenetración en la zaga valencianista, formando con Otamendi un dúo envidiable que recuerda a algo añejo, a gloria pasada que visita el presente para reverdecer valores perdidos, inspirando una acogedora sensación de seguridad primitiva, de caverna bien protegida y fuego con bisonte a la brasa.

«La vida real es levantarse a las 06:30 de la mañana todos los días para llegar a fin de mes y verse ya sin nada. La vida es eso y no lo que tengo yo, lo que yo vivo es un sueño, algo al alcance de unos pocos privilegiados»

Pero volvamos a la madurez de Mustafi, donde se esconde su tesoro, para ver al chico que sigue apegado a su familia y amigos de infancia por el temor de perder el contacto con la vida real, esa en la que las personas se levantan a las seis de la mañana para conseguir un mísero sueldo que apenas les alcanza para sobrevivir.

Desde la cual, en sus días libres, lleva a trabajar a un padre que continúa subido a su mole mecánica para asfaltar carreteras y autopistas germanas, porque el muchacho se siente incómodo con los lujos y la vida de estrella; quizás eso sea lo que lleve a verle por Valencia discutiendo en pleno supermercado de barrio con su novia ante la elección del atún de marca blanca que le gusta a él y no por el besugo ‘glamuroso’, que prefiere ella. Volvamos a la madurez familiar de Mustafi, porque fueron ellos los que ayudaron a que firmara por el VCF tras el mundial.

«Tras el éxito de Brasil, y con mi lesión, no tenía la mente clara para pensar en algo tan importante como decidir mi futuro, sabía que era una elección vital, quizás la más relevante de mi vida, así que desconecté de todo para despejarme y dejé en manos de mi padre y de mi hermano todo el trabajo; cuando volví escuché lo que tenían que decir y tomamos juntos la decisión de marcharme al Valencia» le confesó a Stefan Hermann y a Michael Rosentritt el pasado 17 de noviembre.

El ‘Señor Desconocido’ mutó de repente en Shkodran Mustafi, en un muchacho que atrae a la BBC hasta su casa para hacerle un reportaje semanas después de fichar por el VCF; que le visita la ARD (la televisión pública alemana) para documentar sus andares por Mestalla; que el Die Welt le dedica perfiles para glosar su adaptación a la liga española y que diarios berlineses le piden entrevistas, formato que rara vez se ve en la prensa deportiva germana, para que les hable de su vida.

No pasan desapercibidas en el país de la cerveza ninguna de sus peripecias con la camiseta del murciélago; ahora, el chico que llegó por sorpresa a Porto Bahía y del que nadie sabia nada, es el ojito derecho de un combinado teutón en el que se ha consagrado como una de las piezas clave, junto a esa nueva generación de jugadores salidos de la inagotable y mestiza cantera alemana.

Mutación que se antoja similar a la que vimos bajo las ordenes de Nuno, donde muchos consideraron un ultraje que el alemán sentara a Vezo dejando paso al silencio una vez fueron deslumbrados por las prestaciones de un central que cada vez viste más galones, que dirige con presteza una retaguardia que se quitó de encima la ignominia heredada para reconstruir sobre sus restos la vieja muralla que antaño sirvió para cimentar conquistas mayúsculas.

Tal vez esa mezcla de escuelas, la balcánica, la inglesa, la alemana y la italiana, hayan conformado al central total que parece ser Mustafi; aunque lo verdaderamente significativo en él se esconde en su cabeza, en el aplomo y el realismo de un muchacho que teme despegar sus pies de la tierra. Quizás parte del éxito de este nuevo Valencia se esconda en que además de piernas bonitas también se han fichado cerebros amueblados, como el de Shkodran Mustafi, el Señor Desconocido.

5 comments on “De Señor Desconocido a Shkodran Mustafi

  1. magnífico texto,… de los que ya no se leen en prensa habitualmente…

  2. Este es un señor, sabe lo que es la vida.

  3. Leyendo este artículo , digo que Rufete un CRACK con mayúsculas por acertar con Mustafi , y Mustafi , como persona un 10 , yo quiero gente así en mi equipo…..

  4. un tipo que se viste por los pies, ve la realidad del día a día y no se pierde en las vanidades de los mundos de Yupi.

  5. Pingback: The tactics room: Defectos y virtudes del VCF | THE BARRACA

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