Coses de futbol

The tactics room: Defectos y virtudes del VCF

El portal especialitzat, Thetacticsroom.com, famós en les illes britàniques pels seus anàlisis tàctics destinats a professionals i curiosos, analitza per a thebarraca.com el joc del VCF de Nuno en esta primera meitat de temporada, descobrint les seues virtuts i punts febles, amb un advertiment final a tindre en compte per a tancar un bon final de temporada.

En el fútbol es habitual moverse por ciclos, y para muchos, la Copa del Mundo de 2014 significó la confirmación definitiva de que el juego abandonó la era dominada por el tiki-taka impuesta por el Barcelona y la selección española. El fracaso de La Roja en la fase de grupos, derrotada por combinados que impusieron un modelo basado en la intensidad y la presión, como Chile y Holanda, fue otra señal de la culminación del declive que se inició tras la Eurocopa de 2012; dando paso a una Alemania campeona que basó su triunfo en la verticalidad, lo que ha llevado al deporte del balón a inspirar sus últimos cambios de filosofía.

Tras ganarse la aprobación en forma de victoria en el Mundial, el modelo Löw ha comenzado a tener una influencia creciente en clubes de todo el mundo, y eso incluye a España, el escenario que actuó como cuna del nacimiento de un estilo dominante durante mucho tiempo.

El fútbol español, y específicamente la Liga, suele ser uniforme respecto a la forma de jugar, los estilos basados en el modelo de Alemania son realmente raros de observar. Los jugadores españoles no están acostumbrados a ello, y los clubes a menudo suelen descartar a los futbolistas que mejor se adaptan a esas características. Tal vez, debido a su singularidad interna, implantar un estilo diferente podría suponer tal impacto que abriera las puertas del éxito, o al menos, eso es lo que Nuno Espírito Santo cree.

Y así lo está demostrando desde que asumió la gestión del banquillo de Mestalla en julio. Implantando un estilo de movimientos y presión similar al de Alemania ha ayudado a revitalizar el VCF, situándolo de nuevo en la parte alta de la tabla, allí donde solía estar tiempo atrás. Su mejor resultado más reciente, una brillante victoria cosechada ante el Real Madrid por 2-1 que puso fin a una asombrosa racha de 22 victorias consecutivas del cuadro madridista, ayudó a mantenerse al acecho de los puestos de Champions, que es el objetivo realista de la temporada.

Fue, sin embargo, su triunfo ante el otro gran club de la capital el que mejor demostró el estilo implantado en esta nueva etapa. Justo tres meses antes del partido ante el Real Madrid el VCF anotó tres goles en los primeros 13 minutos sacando al Atlético del partido. Tuvo todo lo soñado: un inicio fulgurante, un alto ritmo  de juego, y una presión generalizada en todo el campo. Incluso un equipo intenso como el de Simeone encontró dificultades para desarrollar su juego.

Las mejoras del equipo responden tanto a una buena disposición, como a un buen trabajo táctico en los entrenamientos, y, sobre todo, por sumar adquisiciones de forma inteligente, talento financiado vía Peter Lim; la buena administración de todo ello ayudó a regenerar particularmente la parcela defensiva. Así, el VCF es el segundo mejor equipo de la liga en ese aspecto, encajando sólo 15 goles en 18 partidos, un impresionante ritmo de 0,82 goles recibidos por encuentro, una progresión notable si la comparamos con el 1,39 de goles encajados por partido de la temporada pasada. Estamos hablando de una diferencia de casi un gol por partido, lo cual indica el cambio de tendencia que está experimentando el equipo.Sin título

Uno de los cambios más notables en este aspecto se ha logrado gracias a la contratación de Nicolás Otamendi, el argentino se convirtió rápidamente en la figura dominante de la retaguardia. Gran juego aéreo, gran lector de partidos, y también un excelente organizador, su capacidad de liderazgo contribuye al crecimiento de compañeros como Gayà y Shkodran Mustafi, formando una de las mejores líneas defensivas del panorama europeo.

La consistencia defensiva, es, por supuesto, una responsabilidad de equipo, sin embargo hay hombres que destacan por encima del grupo, y uno de ellos es André Gomes, que ha sido vital tanto en la conducción como en la primera línea de presión, aspecto muy importante para mantener el alto ritmo que Nuno ha idealizado. André suele ser utilizado muy a menudo como el hombre más avanzado de la zona de mediocampistas con el fin de llevar esto a cabo, y ha funcionado magníficamente bien, consiguiendo un promedio de 2,7 faltas por partido (el que más comete del equipo) y 0,5 intercepciones; después de los defensas y Javi Fuego es el que más balones recupera.

Esto es, entre otras cosas, porque Gomes contribuye a que el VCF sea un bloque sólido; y no sólo es un jugador bien dotado técnicamente con una gran capacidad ofensiva, sino que tampoco tiene miedo a meter la pierna. En conjunto, el grupo de Nuno es el tercero de la liga que más entradas realiza por encuentro (22,5). Y aunque a pesar de todo las estadísticas defensivas, sin el contexto adecuado, pueden ser algo engañosas (equipos con menos posesión tendrán más posibilidades para completar acciones defensivas) son significativas del dinamismo y la seguridad que impera en el juego del nuevo VCF.

Otro dato que nos indica que estamos ante un buen equipo es su capacidad de acierto cara a puerta, un 77,8%, el cuarto registro más alto de toda la liga. Aunque apenas promedia un 49% de posesión por encuentro, el décimo del campeonato; y es aquí donde se puede observar mejor su alejamiento del estereotipado juego de toque español en favor de uno más alemán. Esta tendencia nos dice que Nuno considera innecesario retener el balón durante largos periodos de tiempo, más bien la costumbre es buscar pases verticales y precisos para asegurarse una mejor incursión en la zona ofensiva del terreno de juego. Y lo consigue de forma brillante, hay que decir. Su media de acierto rematador se ha disparado del 1,34 al 1,82 en una temporada.

El resultado de esta combinación entre la salida rápida de balón y un uso efectivo del espacio obliga al contrario a una mayor concentración en sus acciones ante la facilidad del estilo del VCF de generar peligro de la nada. La mayoría no consiguen adaptarse a la hora de defender esta estrategia de ataque impuesta por los ches, ya sea mediante el control del espacio o transiciones fulgurantes ha conseguido convertirse en un equipo tremendamente eficaz. Un 29% de los goles han llegado en los primeros 15 minutos de juego, encajando sólo uno en el mismo periodo de tiempo. Patrón que se repite en los primeros 15 minutos de la segunda. Más allá del Real Madrid, es imposible encontrar otro club con ratios remotamente similares.

Aunque el VCF presenta un claro síntoma de debilidad, y nos lo explica la cantidad de goles recibidos y el momento de encajarlos. Estamos, por tanto, descubriendo una de las desventajas que supone el modelo de juego implantado, algo que requiere un gran derroche de energía para completar las acciones tanto ofensivas como defensivas. Concretemos algo más. Un asombroso 42,8% de los goles encajados llegaron en los últimos 15 minutos de la segunda mitad. Guarismos que coinciden con los últimos 15 minutos de la primera. Este bajón energético permite un mayor desbarajuste y una peor práctica a la hora de perpetrar las acciones defensivas. Estamos hablando de que el 71,4% de los goles en contra llegan en los citados periodos. Por tanto, la dificultad de mantener un alto ritmo durante 90 minutos hace al VCF muy vulnerable en las fases finales de los partidos.

Ante esto es comprensible hacerse preguntas sobre el estilo implantado por Nuno. Dicho bajón también deja al equipo imposibilitado para emprender acciones ofensivas, sólo el 6,5% de los goles anotados llegan en el último cuarto de hora. Esta ausencia de presión resulta peligrosa, el riesgo de perder puntos en esa zona es tan elevado que a la larga podría acabar perjudicando el buen rumbo de la temporada.

Aunque fijándonos más específicamente en los partidos vemos que solo dos de los goles recibidos en ese periodo han sido definitivos, es decir, han supuesto una pérdida de puntos (derrota 0-1 ante el Barça y empate 1-1 en Granada). De momento no supone una tendencia preocupante, y eso es porque a menudo se llega ya a esa zona horaria con el partido resuelto favorablemente. El 58,1% de los partidos se consiguen ganar en la primera mitad, frente al 41,9% en la segunda, lo que nos muestra la dificultad que encuentra el VCF de estar a la altura en las segundas mitades, donde el ratio de goles anotados también se desploma de forma considerable.2

Observemos la producción en ataque del VCF en las segundas mitades para darnos cuenta de lo evidente del patrón: De los 13 goles anotados entre el minuto 61 y 75, sólo uno, ha servido para abrir el marcador, y sólo dos han cambiando el rumbo del partido (empatar o ponerse por delante). El resto simplemente han servido para agrandar una ventaja cosechada en la primera mitad.

Esta tendencia nos sugiere que el VCF está construido para dominar los inicios, y defender las rentas en los finales de ambas mitades. Y la razón de que todo esto resulte fascinante es que muy muy pocos equipos hacen esto. La mayoría están trabajados para conseguir su recompensa en los últimos 15 minutos de partido, aprovechando la limitación de tiempo, la ansiedad ambiental y el cansancio físico para imponerse al rival.

El VCF, en contraste con la tendencia general, y a pesar de ser el cuarto equipo más goleador de la categoría, es el que menos goles ha anotado en ese periodo final de los partidos. Una explicación a esa ausencia de presencia ofensiva en la recta final ya se ha comentado a lo largo del articulo: bajón físico por la intensidad tan alta que exige la forma de jugar de Nuno, una posición deliberada, ya que estamos ante algo buscado y trabajado. Reduciéndose en gran medida el ímpetu en la parcela ofensiva replegando al equipo se ayuda a la recuperación de fuerzas y a consolidar al bloque en la defensa del resultado.

Ese ahorro dota al VCF de mayor profundidad en sus salidas al contragolpe, pudiendo hacer transiciones más rápidas para tratar de aprovechar la enorme cantidad de espacio que dejan a las espaldas de un rival invitado a caer en la trampa. Hacer esto durante el tramo final del partido en lugar de en la primera mitad tiene sus beneficios. Uno de ellos es que a menudo coincide con la hora de las sustituciones, que Nuno programa hábilmente para este periodo, con la intención de utilizar esa mayor frescura física para conseguir unas mejores prestaciones.

Así que dejando la fase ofensiva más intensa entre el minuto 61 y el 75 es en realidad otorgar un poco de alivio a la línea defensiva (sólo dos goles han sido concedidos en ese periodo de tiempo en 18 encuentros),subiendo la presión a la línea de medios; suponiendo ésta una fase clave en ataque. Matar los partidos en ese espacio, cosa que se hace a menudo, también significa que hay un grado menor de confianza en la defensa a la hora de poder aferrarse a ella en el tramo final del encuentro al no poder mantener tan alta intensidad mucho más allá de esos minutos.

Habiendo entendido el contexto, se comprende que ese 42,8% de goles encajados en ese momento es menos preocupante de lo que puede parecer en un principio. Aunque forma parte de las consecuencias del plan pulsado por Nuno. Con goleadores en todas las zonas del equipo, la segunda mejor defensa de la liga hasta el momento, muestra un estilo devastador que pocos equipos pueden hacer frente cuando el VCF está en su mejor momento, lo que ayudará en el largo plazo al club a volver a disfrutar de los buenos tiempos, sobre todo porque aún sin haber alcanzado su mejor pico de rendimiento vemos que el grupo hace bien la mayoría de las cosas que se propone.

Todo ello, en conjunto, supone un gran cambio respecto a lo que el club y sus aficionados estaban acostumbrados hasta el momento. Ya que durante mucho tiempo el peor enemigo del Valencia fue él mismo. Una mala gestión financiera, inversiones insostenibles – sobre todo a la hora de plantear la construcción de un nuevo estadio – ,y por lo tanto una acuciante necesidad de vender a sus mejores jugadores, casi los destrozó por completo. Todo ello se está tratando de reconducir para devolver al club al lugar que ocupó en el pasado gracias a las inversiones de Peter Lim y su capacidad para financiar jugadores tan brillantes como Enzo Pérez (quien tuvo un magnifico debut en el centro del campo ante el Real Madrid).

Ahora, contrariamente a la situación del pasado, los problemas no estarán fuera de la cancha, sino dentro. Y la mayor preocupación debe recaer sobre la sostenibilidad en la aptitud del grupo durante una temporada que se presenta muy larga y dificultosa. El estilo del equipo, junto a un grupo de futbolistas interesantes y dinámicos, dirigidos por un excelente entrenador, ayudará a sortear los obstáculos; pero el peso del desgaste físico que acarrea la forma de afrontar los partidos debe ser tenido muy en cuenta ya que es un riesgo muy real para la no consecución de los objetivos finales. Si se consigue esquivar, sin duda, estamos ante una temporada que puede finalizar impresionantemente bien.

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