Mi Querido Tiburón.

Renovaciones las justas

«Nunca pensamos que podríamos sacar a un jugador tan bueno como Bernat por un precio tan bajo, descubrimos una autentica ganga». Esas palabras las pronunció Mathias Sammer, director deportivo del Bayern, hace un mes en el marco de una entrevista con el muniqués Süddeutsche Zeitung, palabras que coinciden con el sentir general del fútbol alemán, considerando el fichaje del lateral valenciano como una de las mejores operaciones del siglo. La progresión del exvalencianista fue tan pronunciada que ya forma parte del once ideal de la Bundesliga, levantando las pasiones del Allianz con sus infatigables cabalgadas por la banda; ese despliegue físico sin concesiones incluso despierta admiración entre sus rivales, «es un guerrero que compite como un hombre cuando el partido no pinta bien» dijo un jugador del Hannover 96 tras medirse en Múnich ante los bávaros.

Tampoco Guardiola escatima elogios para un futbolista que pidió expresamente y cuya contratación tuvo que pelear con sus dirigentes ante las dudas surgidas por ‘caprichos’ como el de Thiago. «Sabía lo bueno que era Bernat, pero cuando lo veo jugar así con 21 años me sorprende. Su principal debilidad era el defender, algo que ha mejorado brillantemente con el entrenamiento diario desde que está en el Bayern». Pocos intuyeron en Valencia que aquellas palabras pronunciadas por el futbolista en Septiembre de 2013, «Jordi Alba es mi amigo y un espejo en el que mirarme», prologarían un desenlace similar.

Hablamos de Bernat porque es el último gran caso de las muchas renovaciones fracasadas que pueblan el lustro de un club que apenas pudo/quiso renovar a un puñado de jugadores durante el mismo.

«El plan es no hacer tarde y cometer el mismo error que con Alba», así empezó Amadeo Salvo su andadura como presidente, dejando un verano repleto de intenciones que nunca se concretaron. «Vamos a proponerle la renovación muy pronto», eran palabras que decían adiós al calor para dejar entrar a las hojas amarillentas del cambio de estación. «El VCF da por cerrada la renovación de Bernat» titulaban los periódicos en plena gota fría de noviembre. «Mi intención es quedarme, estamos esperando que el club dé el paso definitivo» decía el jugador antes de las vacaciones de navidad. Escondiéndose entre todas estas declaraciones convivía un estallido articulado en proceso de venta y una convulsión social sin precedentes en la historia de la entidad que dejó el asunto en el furgón de cola de los intereses institucionales. El error a evitar se volvió a cometer.

2014 nos despidió con más retorica conocida, «vía libre a la renovación de Parejo y Alcácer» se leía estampado entre hojas de papel. «Estamos pendientes de una reunión que tendremos en breve para cerrar el acuerdo con Paco», las uvas bajaban por la garganta escuchando cosas como esas. Sin embargo, todo continúa igual, todo se asemeja a lo de siempre, hasta en los tiempos de llenar titulares y la puesta en escena.

Desde 2009 el club valencianista apenas cerró siete renovaciones de contrato, antojándose muchas de ellas poco o nada acertadas. Otras tantas salidas situadas en el filo del último año fueron aplaudidas, como el caso de Bruno Saltor; sin olvidar las polémicas de Aduriz o Jordi Alba («La renovación de Jordi Alba es cuestión de días» se llegó a decir) consumadas en traspaso bajo el escudo de la rentabilidad ante la cercanía de una vinculación vencida. Misma situación que sufrieron tipos como Joaquín. Muchos noes, por contra, se forzaron, como las ofertas a la baja presentadas a Dealbert o Maduro, rechazadas al sentirse los protagonistas poco valorados por la entidad. O casos más farragosos como los de Isco, con una negación de subida de ficha que posteriormente se le presentó cuando ya había dado su OK al Málaga; o la contundente negativa a la petición de renovación propuesta por Tino Costa, emprendiendo rumbo a Moscú como solución inmediata.

Todas ellas se pueden entender dentro del marco de un club reducido, obligado a empequeñecerse y a rebajar sus salarios y amortizaciones esquivando el coste de una ampliación salarial para abrazar la marca blanca, de calidad menor y más rentable. Aunque hay excepciones que podrían hacer dudar de esa tesis ya que no todos sufrieron los rigores de la ruina. Una de las pocas renovaciones culminadas con éxito que se encuentran en las últimas seis temporadas es la de Ricardo Costa, agraciado con una incomprensible subida salarial y una extensión de contrato hasta 2015; teniendo que darle la baja mediante rescisión casi dos años después de firmar su mejora. Más allá de Albelda, cuya continuidad se puede vincular a los lazos de amistad que le unían con Llorente, otra de las escasas mejoras contractuales sobre el tapete es la de Roberto Soldado; en 2012 se le amplió hasta 2017 sus años de estancia, unidos a una subida sustancial de ficha fijando con ella el tope salarial de una modesta plantilla. Un año después era traspasado al Tottenham por 30 millones de euros.

Recientemente, Parejo clamó al tendido, por si alguien estaba escuchando, que nadie del club se ha dirigido a él para renovarle un contrato que expira en junio de 2016. Mejor suerte tuvo Banega en enero de 2012 cuando le ampliaron su contrato hasta 2015 para acabar en Sevilla dos temporadas más tarde por 2,5 millones. Una operación más rentable, y acometida en el mismo periodo de tiempo, fue la de Mathieu, que lejos de seguir vinculado al club hasta 2017 lo abandonó por 20 millones de euros rumbo al Barça.

En un VCF de menos aprietos y más exigencias es Diego Alves el que tiene el honor de ser el primer renovado en esta nueva etapa; seguido de Robert Ibáñez, que estrenará vinculación cedido en Granada. A ambos les sigue una amplia lista de jugadores situados en la frontera, sin que ninguno tenga aún una propuesta en firme de mejora. Encontramos casos tan controvertidos como los de Víctor Ruíz, a préstamo en el Vila-real, que expira contrato en junio de 2016, o los del sentenciado Joao Pereira, en disposición de firmar con otro club desde el 1 de enero. Otros, más relevantes, como Parejo, Alcácer, Piatti, Feghouli o Javi Fuego, con el límite del 30 de junio de 2016 asomando por el horizonte, se están abordando con excesiva parsimonia.

La baza de las renovaciones no deja de ser una opción estratégica que suelen usar tanto clubes como jugadores para sus propios intereses. En demasiadas ocasiones utilizadas como escudo para justificar traspasos ante la necesidad de hacer caja o brindar mejoras salariales ante la poca aceptación social a que un jugador salga libre sin dejar cuantía monetaria o se pueda marchar por negarle unos cuantos cientos de euros más. La última salida, la de Carles Gil, la definió Nuno en rueda de prensa, «es una situación que contenta a todas las partes» y que remató el mismo interesado en su despedida, «el VCF jamás me presentó una propuesta de renovación».

En ese escenario se moverá el club el próximo verano, estación que traerá consigo una nueva vuelta de tuerca a la profunda remodelación que ha sufrido la plantilla, y cuyos últimos restos de una época pasada tendrán el camino de salida fijado en su GPS. La expectación, por lo sensible y las connotaciones que encierran, reside en esperar a cómo se solventarán los asuntos de Paco Alcácer y Gayà (aunque con contrato hasta 2018 responde a sus tiempos de Segunda B y con una cláusula de rescisión demasiado apetecible), que a día de hoy siguen por los mismos derroteros que todos aquellos que salieron del club ‘porque no querían renovar’. Y precisamente eso, renovar, se convirtió en asunto excepcional en el VCF desde la 2008/09. Y casi nunca para bien.

3 comments on “Renovaciones las justas

  1. Yo no renovaría a Parejo, Fuego ni a Alcácer.

  2. Parece que es más suculento para club (y representantes) pagar morteradas por jugadores, además de otorgarles la ficha que les niegan a los que “llevan dando el callo” temporada tras temporada. Otra no-renovación que a mí me pareció importante fue la de Seydou Keita.

    Gayà, Parejo y Alcácer deberían ser considerados piezas claves para cualquier proyecto de futuro sin techo en las aspiraciones.

  3. Anónimo

    Y mientras Nuno renovado a la primera de cambio. Las renovaciones de los jugadores clave que dice Hoeman deben ser lo prioritario, antes incluso que cualquier refuerzo de invierno, más porque son refuerzos para asegurar buen futuro.

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