Mi Querido Tiburón.

Football Money League: Y el VCF descendió a tercera

Deloitte UK

«José Mourinho dirigió a uno de ellos hasta la gloria en la Liga de Campeones. Rafael Benítez inspiró a otro hasta devolverlo a la lucha por los títulos de liga, y Sven-Goran Eriksson logró con un tercero éxito nacional y europeo. Hace diez años parecía impensable que Porto, Valencia y Lazio pudieran ser algún día descritos como clubes más pequeños que Hull City, Cristal Palace o Cardiff City».

Con esas palabras iniciaba el londinense The Telegraph su noticia sobre el informe de la Football Money League que anualmente publica la consultora Deloitte para determinar los clubes más ricos del mundo. Palabras que no deben sorprender a nadie, y menos a los fieles de este espacio. El pasado curso el club de Mestalla culminó un proceso de empequeñecimiento que inició hace seis años y que le hubiera llevado con el tiempo a cotas más bajas de no haberse finalizado una venta, que a día de hoy, todavía se antoja impredecible sobre el devenir futuro de las finanzas, pero que a corto plazo le ha permitido luchar en el terreno de juego por alturas que le estarían prohibidas en el pasado escenario.

Pero más allá de determinar que el VCF se convirtió en una entidad de tercera división europea, el informe arroja otras evidencias que ayudan a explicar el fútbol moderno. Las viejas élites balompédicas están sufriendo un proceso semejante al que padeció la nobleza a finales del XIX y principios del XX, cuando empezó a ser laminada para dejar paso a burgueses y políticos en la cima de la pirámide. Apenas unos pocos, ayudados en muchos casos por prebendas, se han adaptado a unos tiempos donde ya no hay espacio vital para entidades que siguen localizadas en sus regiones de origen. Así nos encontramos con casos como los de la Juve, Milán o Inter enfundados en el papel de comparsas en el concierto europeo, y hablamos de entes que cuentan con 12 copas de Europa en su haber. O a instituciones como el Benfica, reducidas para ceder su sitio a nuevos poderes globalizados, como el Manchester City.

Este proceso no es nuevo en la historia del fútbol. La revolución industrial, la emigración masiva del campo a las ciudades, ya provocó una ‘gran extinción’ de grandes clubes en la primera mitad del siglo XX. La irrupción de las televisiones, la desindustrialización de los 80 y la constante liberalización del fútbol aboliendo artículos proteccionistas y la apertura de fronteras tuvo el mismo efecto en clásicos como el Gladbach, Leeds, Athletic, Liverpool o Saint-Étienne, entre otros, que pasaron de ser dominadores a quedar en medianías incapaces de volver a luchar por los títulos. En el fútbol, tanto como en la vida, sobreviven aquellos que se adaptan a las nuevas circunstancias. Y eso en el presente inmediato se llama mercado internacional y televisiones.

La TV ante el día de partido

El creciente peso de las televisiones en la economía de los clubes no sólo se refleja en la irrupción de modestos ingleses en la élite económica continental, ya que esa es la principal contribución que permitió que todos los presentes en el estudio obtuvieran ingresos récord durante la pasada campaña, un aumento que supone un +14% en su facturación. Apuntando a un caso concreto, el Real Madrid, con 200 millones, es la entidad con más ingresos televisivos del planeta. Aunque el informe deja claro que todo es a costa del match day. Partida que a pesar de experimentar una mejora del 4% en la 13/14 ha visto reducido considerablemente su peso en la tarta final. Durante la 2003/04 los ingresos generados en el día de partido representaban la tercera parte de la facturación de los clubes, hoy, apenas suponen un 20% en el global de los casos; otro dato alarmante que arroja Deloitte es que apenas unos pocos representantes de la Football Money League han experimentado una mejora en la asistencia a sus estadios respecto al curso anterior.

En el supuesto de la Premier League, cuya venta centralizada supera los 3000 millones de euros entre todos los conceptos, vemos como han pasado de 6 a 8 sus representantes en el Top-20 y de 8 a 14 en el Top-40. Lo que contrasta con el hundimiento del Calcio, con apenas cuatro representantes entre los 20 primeros cuando en 2001 sumaba cinco entre los diez mejores  y siete entre los veinte. Nadie mejor para ilustrar lo dicho que el Inter de Milán, entidad que pasó de 225 millones de ingresos en 2009 a los 160 actuales, siendo superado por un equipo (Nápoles) que hace cinco años era un recién ascendido en la Serie B. O casos tan alarmantes como el del Milán, donde los ingresos por match day apenas representan un 10% de su presupuesto.

En total, 900 millones son generados por los estadios, por los 1900 millones que deja la explotación comercial y los 1500 que representan las televisiones. Esta dependencia se evidencia cuando se desgranan los ingresos de determinados clubes. Atlético con el 60%, Nápoles 63% y Everton con un 73% son los más supeditados al dinero que les pagan las plataformas digitales. El resto no es que estén mucho mejor, donde el 53% o el 55% son los guarismos más repetidos. También hay casos asombrosos como el del Barça, un club que denota un preocupante agotamiento de sus fuentes de ingresos, suponiendo 185 millones por marketing y 182 por televisión, desvelando que el Camp Nou apenas le genera beneficios comerciales más allá de abonos y entradas.

La Premier, siempre ejemplo de explotación comercial, es un fiel reflejo de la capacidad de destrucción de la diversidad económica que producen las plataformas televisivas. Se ve gemerosamente beneficiada por su condición de liga global y construcción de  un producto único, ayudando de rebote a que florezca una preocupante relajación en otros aspectos. Arsenal y Liverpool son los únicos que consiguen que dichos ingresos no supongan mucho más del 40% del total. En los de Anfield el 39% viene de las TV, mientras el 41% del marketing y el 20% del match day. En los del Emirates, la tarta se reparte: 41% para la TV y 33% match day, mientras el 26% restante proviene de acuerdos comerciales. Caso contrario al del Newcastle (además del mencionado del Everton) donde el 60% responde a broadcasting y el resto se divide en 20% para match day y otro 20% para ingresos comerciales.

Es evidente, por tanto, que el peso del público en los estadios cada vez es menor en la económica del fútbol. Aunque el ejemplo contrario llega desde la Bundesliga, curiosamente el campeonato que menos dinero ingresa por sus derechos de televisión es a su vez la liga que más ingenio tiene a la hora de encontrar nuevas vías de explotación comercial. Recientemente el Schalke anunció que su plan de marketing le ha permitido llevar sus ingresos comerciales desde los 50 millones a los 82 en apenas tres años. Así no es de extrañar que esta clase de partidas supongan en las entidades germanas entre el 55% y el 60% de sus ganancias.

Mi dueño me ha hecho rico

Si la influencia de las plataformas digitales no basta para presentar las singularidades del fútbol moderno, mirando la lista de la FML también se puede observar que 21 de los 30 mejores clubes tienen el respaldo de una gran fortuna. Y apenas 6 están en manos de sus socios o con un accionariado democrático de mayorías simples. Uno de los supuestos más llamativos, obviamente, es el del PSG, que en apenas cinco temporadas ha pasado de los 80 millones de ingresos anuales a los 474; de no estar entre los 30 mejores a clasificar en quinta posición. Aunque las ganancias parisinas tienen truco.

Hay que partir de la premisa de que estamos ante un caso distinto al de cualquier otro ejemplo de entidad en manos de inversores extranjeros, y no sólo por su peculiar política económica, sino porque el PSG es el único club propiedad de un estado. Así se entiende que el 70% de sus ingresos provengan de acuerdos comerciales, que bien podrían pasar por subvenciones estatales del gobierno de Catar ya que de los 330 millones por dichos conceptos 200 llegan de la Qatar Tourism Authority y del Qatar National Bank.

Por eso, el proyecto del Manchester City se presenta como más sólido y fiable. Los mancunianos también han experimentado una mejora espectacular de sus ingresos, de los 75 millones de euros en 2008 a los 414 de 2014. Aunque en este caso sus ingresos comerciales también representan el 70% de sus ganancias, la diferencia reside en su diversidad, en la escasa dependencia de las aportaciones de empresas vinculadas a su propietario (Etihad), existiendo suculentos acuerdos con Nissan, Jaguar o LG entre otras. La tara del City, como la de casi todos, está en su estadio, representando apenas un 14% de su facturación.

Un pequeño club de provincias

Desde el 1 de diciembre, cuando Peter Lim obtuvo el poder efectivo y real del club, ha transcurrido un espacio de tiempo demasiado pequeño para aventurarse en predicciones, tanto positivas como negativas. La realidad del VCF hasta ese momento era bien clara, un pequeño club de provincias sin lugar en el fútbol moderno. Mientras la entidad de Mestalla abandonaba el mercado francés porque se le había presentado como inalcanzable, teniendo que recurrir a jugadores de equipos descendidos, veteranos libres de contrato o al mercado sudamericano de promesas, clubes como el Southampton se podían permitir desembolsos de 20 millones de euros por jugador, o entidades como el Lille fichas de 3,5 millones netos.

Durante los últimos tiempos veníamos advirtiendo con insistencia del crecimiento del Nápoles, equiparando su economía a la del Valencia incluso estando los italianos fuera de competiciones europeas y los blanquinegros gozando de las mieles de la Champions League. Este curso, al fin, se certificó el sorprasso. Mientras los napolitanos se consolidan los valencianos desaparecen por primera vez del Top-30, encuadrándose con los clubes más modestos de Europa.

Esta realidad se advierte mirando el histórico de ingresos para observar que durante los últimos 5 años el VCF ha sufrido tal retroceso en su economía que ha vuelto a los niveles de 1999. Estamos hablando de un retroceso de 15 años en un mundo donde los competidores históricos de la entidad han multiplicado por tres, en el peor de los casos, su facturación.

Las ganancias de la institución del murciélago se presentan tan insípidas que se le podría calificar de ‘yonki’ de la Champions, puesto que sólo cuando asoma la cabeza en la máxima competición europea es capaz de mejorar mínimamente sus ingresos, desplomándose éstos considerablemente cuando se cae del certamen. Una dependencia sin parangón en una entidad del estatus que se le presupone al cuadro mestallero; más bien es una dependencia similar a la que sufren los pequeños clubes del este y norte de Europa.

El futuro inmediato no se presenta mucho mejor. Este curso, fuera de competiciones continentales y sin grandes patrocinadores, apenas mejorarán los números de cara a 2015. Hay aspectos positivos, claro. El lifting de Mestalla, aunque muchos con un desdén absurdo lo descalifiquen reduciéndolo al color de las sillas, ha traído nuevos palcos y servicios que han generado ingresos y acuerdos comerciales que no existían o eran imposibles de firmarse hasta ahora. Así como la nueva tienda y el mayor volumen de ventas ante un panorama más optimista. Pero todo ello sigue siendo insuficiente para reparar la tendencia bajista de las finanzas de una institución que nunca dejó de ser un pequeño club de provincias. Y lo seguirá siendo hasta dentro de tres años, cuando el efecto Lim, si es que hay tal efecto, empiece realmente a notarse en las finanzas del Valencia.

5 comments on “Football Money League: Y el VCF descendió a tercera

  1. Muy buen articulo,y sorprendido con el verdadero dueño del PSG, no tenia ni idea.

  2. Viendo que nos han superado equipos como Southampton, Stoke City o Sunderland, para que luego digan algunos que los derechos televisivos no son muy importantes…

  3. Mas de lo mismo articulo generado en la meseta para desprestigiar al valencia ,podría especificar la mafia de los derechos televisivos q hay en España e imposibilita el crecimiento de los “otros”
    clubes

  4. Anónimo

    Hemos dado un paso atrás… pero para coger impulso!! El año que viene cuando metamos al equipo en semifinales de la champions taparemos muchas bocas!

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