Mi Querido Tiburón.

¿Qué fondo de inversión hace tus fichajes?

Los fondos de inversión han conquistado el fútbol europeo aprovechando la crisis y ya dominan el mercado mundial de fichajes. A pesar de la prohibición de la FIFA, sobreviven mutando en agencias de representación.

Fondos de inversión, agentes, intermediarios… son palabras que en los últimos tiempos han adquirido a oídos del aficionado tanta relevancia como el nombre de los jugadores que danzan de un balance contable a otro. Sea en época de estrechez, o de abundancia, los clubes aprendieron a disfrazar su amateurismo bajo sueldos suculentos y cargos vacíos de contenido, amoldados como están a un modelo de confección por catálogo.

Es la carencia gracias a la cual han surgido servicios como las agencias de representación, o fondos de inversión, hoy mutados en emporios multidisciplinares, que participan igual en el traspaso de un representado como en la financiación de un fichaje ajeno a su empresa, ofreciendo incluso servicios de marketing o consultoría.

En el ámbito local, se tratan de los casos de Doyen, Bahía o PromoSport, las tres manos que monopolizan el mercado interno español. Y gracias a los cuales clubes como Atlético, Sevilla, Sporting o Getafe (y un amplio número de clubes modestos de primera y segunda), no sólo consiguen financiación ajena o disfrutar de jugadores que no pueden sostener con recursos propios, sino también patrocinadores para sus camisetas.

El ejemplo más llamativo es el del club colchonero, cuyos tres últimos patrocinadores fueron conseguidos a través de Doyen y su red clientelar; la estrecha vinculación que les une a dicho fondo ha dado paso a que el Atlético, para financiarse, y soportar el día a día, haya ido vendiendo porcentajes de la propiedad de todos los futbolistas que tiene o ha tenido en nómina. Incluidos un buen número de jugadores pertenecientes a su cantera. En declaraciones recogidas por Bloomberg hace un año, Gil Marín reconocía que esa práctica representa el 30% de la financiación anual del club.

A pesar de los diversos intentos de poner coto a estos asuntos, el mercado está respondiendo con la proliferación de clubes fantasma. Casos conocidos como los de Jonathas, jugador del Elche, cuyo club propietario pertenece a su representante, Mino Raiola, o el del portero de la Real Sociedad, Rulli, en idéntica situación, son un intento de evitar las restricciones impuestas a la propiedad a terceros por parte de fondos de inversión.

No son los únicos casos. El Baniyas Sport Club, otra entidad brasileña, pertenece a un holding de Emiratos Árabes cuya cabeza visible es el viceprimer ministro de aquel país. Sin olvidar el afer de los Pozzo o la familia Duchâtelet. Incluso ya se están dando casos de representantes que compran amplios porcentajes de propiedad de sus propios representados para aumentar sus ganancias legales en futuros traspasos.

En esta tesitura encontramos posiciones asombrosas como la de la LFP, que ha tomado una postura que choca con la actitud general en Europa y la propia legislación internacional. Y es defender a través de la patronal (la liga) el uso y la existencia de estos fondos, agencias y prácticas porque, según en boca de su presidente, «suponen un gran beneficio para las entidades».

Dicha posición, aunque inusual, es coherente visto el nivel de uso que se hace de ellos, puesto que la liga española, junto a la portuguesa, es la que más utiliza esta clase de servicios y donde mayor implantación de fondos se observa a nivel continental.

El pasado mes de octubre, Bloomberg, destapó que dos sociedades offshore establecidas en las Islas Vírgenes se habían convertido en el nuevo banco del fútbol. Vibra Corp y Mousehole, lanzaron más de 300 millones de dólares en créditos a una ristra de clubes. Entre sus clientes, aparecían el Fulham, Deportivo, Atlético, Getafe o West Ham, que entregaron como garantía futuros derechos económicos de jugadores y derechos de Televisión.

Clubes desestructurados

La falta de profesionalismo, y de conocimientos, y ese afán patrio de gestión personalista que busca utilizar el fútbol como fuente de enriquecimiento personal, ha llevado a que históricamente las entidades de la LFP sean, en su mayoría, sociedades sin ningún tipo de estructura.

Salvo casos aislados, se carece de toda capacidad logística para peinar el mercado en busca del jugador o los jugadores necesarios. Ni siquiera para sostener una mínima estructura de formación. Es excepcional la entidad cuya suma de secretaría técnica y red de ojeadores supere los tres miembros; tras ellos el entrenador suele ser, junto a su representante, la figura más preponderante en dichas tareas y sobre el que recae gran parte de la responsabilidad de formar un equipo.

Es por ello, que el modelo de peinado de mercado que más imperó en la LFP fuera el que realizaban los intermediarios, los encargados de llevar listas de nombres y de ofrecer jugadores a esta clase de entidades. Práctica que comúnmente se conoce en el mundillo como ‘fichar por catálogo’.

La función del responsable técnico, si es honesto, se reduce a cribar esos ofrecimientos y quedarse con el más oportuno para los intereses de su equipo. Aunque en demasiadas ocasiones, al tratarse de exjugadores, dichas figuras siguen vinculadas a sus agentes, a los que todavía les deben favores y posición.

Carencias y usos que se reflejan igualmente en el apartado económico, plano plagado de entidades ancladas en el amateurismo e incapaces de crecer.

Aunque por desgracia, éste, no es un asunto exclusivo de clubes modestos. La clase media también presenta una inusitada incapacidad para construir y mantener una estructura deportiva y financiera sólida, algo que les daría una ventaja competitiva considerable.

Aun así, el modelo expuesto está en extinción. La cada vez más pronunciada brecha económica entre clubes está consiguiendo que las entidades, lejos de construir o mantener sus propias estructuras, estén externalizándolas para ponerlas en manos de agencias o fondos, convertidos ya en emporios que incluyen desde asesoría legal hasta organización de eventos. En latinoamerica, incluso están empezando a comprar derechos de explotación de competiciones nacionales e internacionales.

Los reyes del mercado

En el mundo global, son cuatro los nombres que monopolizan el mercado. A nivel sudamericano, el rey responde al nombre de Traffic, que incluso posee en propiedad clubes que utiliza como granjas de jugadores. En Europa, Mondial Sports Magnanement sujeta la corona sobre su cabeza; este fondo creado por Constantine Dimitrescu, tiene su sede en un lujoso Chateau francés, y no solo monopoliza el mercado galo (además de representar a Cavani, lleva a Rodrigo y Feghouli) sino también el de Europa central y del este, sumando una bolsa de jugadores cuyo valor de mercado sobrepasa los 760 millones de euros.

A su derecha, ejerciendo de delfín, se sitúa Gestifude, la empresa de Mendes, que controla el mercado portugués (participa en el 70% de las transferencias que realizan los tres grandes lusos), y puede presumir de poseer especial relación con clubes continentales controlados por grandes fortunas. Su bolsa de jugadores alcanza los 605 millones de euros en valor de mercado. Además, a nivel individual, Mendes gestiona como socio tres fondos de inversión, en los que aparece junto al dueño del Mónaco.

Al superagente le está saliendo un duro competidor. Doyen Sports. Cuya velocidad de crecimiento e influencia le está llevando a tomar una posición dominante que ha llevado a una guerra abierta con Jorge Mendes. Doyen es el ejemplo claro del nivel de diversificación al que han llegado estos fondos. Puesto que no sólo ejerce de banco, ni de agencia de representación, sino que además asesora en la compra de clubes y cuyos socios capitalistas acaban apareciendo como patrocinadores en las entidades con las que trabajan. Doyen asesoró en la venta del Milan y participó en la del Inter, cuyo nuevo propietario es, además, socio principal del fondo de inversión.

Destino opaco

Realmente, nadie sabe dónde va el dinero. Ray Ranson, exjugador del Manchester City que trabajó durante años para el fondo inglés que estuvo tras el escándalo del fichaje de Tévez, confesó que se tratan de organizaciones muy opacas, con estructuras muy complejas, donde realmente nunca se sabe quién está detrás, llegándose a perder la pista del dinero cada vez que se hace un negocio.

Gregor Reiter, presidente de la asociación alemana de representantes de futbolistas, es uno de los hombres que más presión ha ejercido a la FIFA para que prohíba esta clase de prácticas. «Si la FIFA no toma cartas en el asunto, habrá que preguntarse para qué necesitamos a la FIFA». Llegó a declarar.

El pasado año, la Federación internacional censuró el uso de los fondos. Aunque su influencia, en opinión de varios juristas y expertos, está lejos de acabar. En la práctica han mutado a agencias de representación, presentando una variada oferta de servicios, que les ayuda a mantenerse en el mercado de forma legal.

1 comment on “¿Qué fondo de inversión hace tus fichajes?

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