Futbol després del mur històries de la champions

El poder de Gazprom

El gigante gasístico esta desplegando sus tentáculos en el mundo del deporte y la economía occidental para ganar influencia en el seno de la UE. El fútbol, especialmente el Zenit St.Petersburgo, es su banco de pruebas. Texto de Manuel Veth

En 2008 el Zenit St. Petersburgo se convirtió en el segundo club ruso en ganar una competición europea, y lo hizo tras vencer al Rangers escocés en Manchester, un triunfo que situó al club en el escenario internacional. A pesar de haber juntado una buena camada de jugadores rusos y otros originarios de las viejas repúblicas soviéticas ese éxito no hubiera sido posible sin el apoyo financiero de Gazprom; el gigante gasístico al servicio del Kremlin decidió apostar por el fútbol para llevar a cabo su campaña de imagen global.

Este artículo fue publicado en el número cero de la revista The Barraca.
Este artículo fue publicado en el número cero de la revista The Barraca.

La final de Manchester fue la cumbre de un proceso que comenzó en 1999 cuando Gazprom se convirtió en patrocinador oficial de la entidad. La firma del contrato tuvo lugar poco después de que el Zenit hubiera ganado la Copa de Rusia, superando al Lokomotiv por 3-1 gracias a dos tantos de Alexander Panov, más conocido como ‘el cohete de Kolpino’.

El presidente de la gasística, Petr Radionov, declaró tras sellar el acuerdo «que en tiempos complicados es importante que la gente tenga una vía de escape como el fútbol». Radionov hizo esas declaraciones en un país que estaba sumido en una cruenta crisis iniciada en 1998; en una San Petersburgo especialmente afectada por el crack del sector bancario ruso.

Con el acuerdo sellado el Zenit se convirtió en la parte fundamental de un amplio programa de inversiones culturales en toda la ciudad, con la promesa de la compañía de que su club de fútbol tendría la financiación necesaria para poder competir en lo más alto, no sólo en Rusia, sino también en la Liga de Campeones.

Para convertir a la compañía en el gigante al servicio de la patria que es hoy hubo que deshacerse de ciertos obstáculos. Uno de ellos fue Mikhail Khordokovsky y la compañía Yukos

Radionov, a diferencia de muchos elefantes blancos aterrizados en el deporte, cumplió sus promesas. Para Gazprom el Zenit fue un experimento en una ciudad – a diferencia de Moscú – representada por un único club de fútbol. Pero todas aquellas inversiones tenían un sentido más ambicioso, eran la avanzadilla de un plan mucho más basto y de más calado. El Zenit serviría como plataforma de relaciones públicas con el objetivo de introducir a Gazprom y a Rusia en moderno mercado europeo, una herramienta con la que exportar el rostro amable de un Kremlin grisáceo.

En muchos sentidos la inversión de Gazprom en la entidad marcó un punto de inflexión en la economía possoviética de Rusia; el país dejaría atrás un modelo económico basado en el sector bancario para centrarse en la producción y exportación de recursos naturales bajo el auspicio de Vladimir Putin.

Con la ascensión de éste, Gazprom empezó a adquirir activos petroleros y gasísticos en toda Rusia. Un periodo emergente no exento de polémica. Para convertir a la compañía en el gigante al servicio de la patria que es hoy hubo que deshacerse de ciertos obstáculos. Uno de ellos fue Mikhail Khordokovsky y la compañía Yukos, el gran rival para Gazprom y el nuevo orden. Poco después vendrían más purgas a otros oligarcas vinculados con el sector de los recursos naturales. Una vez despejado el camino Gazprom tenía vía libre para erigirse en el gigante energético de Rusia.

Para entender el cambio productivo en la economía rusa no se puede pasar por alto el fenómeno Gazprom. Sus inversiones culturales, y especialmente en el mundo del deporte, son vistas por muchos como un intento de enmascarar a través del mecenazgo cultural las cuestionables circunstancias que le permitieron convertirse en la empresa más grande del país. Alcanzado el primer objetivo, Gazprom ya era mucho más que una compañía, era, y es, un arma al servicio del poder.

En 2005 el presidente del Zenit, David Traktovenko, le vendió el club a la compañía. Nunca se dieron explicaciones, ni trascendió la cuantía. Tras la venta, Traktovenko se exilió en Australia e invirtió parte del dinero ganado con la transacción en comprar el Sydney FC.

Desde ese momento Gazprom dejó de ser un simple patrocinador – un patrocinador influyente – para convertirse en el propietario, haciendo del Zenit el club más rico de Rusia. De hecho, desde que controlan la entidad ésta ha ganado la liga rusa en cuatro ocasiones, una vez la copa nacional y la otra la Copa de la UEFA; además de realizar sonoras inversiones como los 50 millones de euros en el fichaje de Hulk.

En 2012, el gigante del marketing alemán Sport+Markt, situó al Zenit como el club ruso con más seguidores, y el 11º en toda Europa, con un total de 12,6 millones de aficionados

Pero el Zenit nunca fue suficiente para una Gazprom empeñada en expandir su imperio más allá de las fronteras rusas. En 2007 la compañía selló un acuerdo de patrocinio con el Schalke 04. Como parte del trato, el club alemán también firmó un acuerdo de cooperación con el Zenit. La entidad del Ruhr, que cuenta con uno de los mejores programas de desarrollo juvenil, envía desde entonces a varios de sus mejores técnicos y especialistas a Rusia para ayudar a mejorar la infraestructura y la cadena de formación del club sanpeterburgués.

La inversión en el Schalke también permitió que la política rusa influyera de alguna manera en el día a día del club alemán. Cuando el Bayern de Munich compró a Manuel Neuer en el verano de 2011 Vladimir Putin trató de interferir en la operación para evitar la marcha del jugador.

El diario alemán Die Welt informó que Putin dio instrucciones a Gazprom para que el Schalke dispusiera de los fondos necesarios para mantener al portero internacional en Gelsenkirchen. Ante la negativa del conjunto minero – y según el rotativo alemán – Putin se puso en contacto con los dirigentes del Schalke para mostrarles su descontento con la decisión que habían tomado.

La influencia que está adquiriendo Gazprom en la Bundesliga se ha convertido recientemente en un tema de debate en el país teutón. Hay que tener en cuenta que según estimaciones Gazprom supone unos 30 millones al año para el Schalke por distintos conceptos, el 50% de sus ingresos comerciales.

Tras el reciente éxito del Bayern se especuló durante semanas sobre la posibilidad de que la compañía adquiriera un importante paquete de acciones del club bávaro, aunque éste finalmente decidiera venderle a Allianz un 8,3% de la entidad a cambio de 110 millones de euros. A pesar de que en la Bundesliga existe la regla del 50+1, por la cual los clubes tienen la obligación de ser dueños al menos del 51% de las acciones, tienen total libertad para vender el 49% restante a inversores potenciales.

Esta medida la utilizan muchos equipos como fuente de financiación para atraer a importantes socios dispuestos a invertir sumas millonarias. Un acuerdo estratégico con el Bayern, el club más popular de Alemania, sabedora de que es vista con recelo por los alemanes, hubiera ayudado a crear un mejor perfil de Gazprom en la principal economía de Europa, y también en el país de su cliente más importante.

Aunque el posible acuerdo con el club muniqués sigue estando lejos de materializarse la diplomacia rusa sigue trabajando a destajo para que en el futuro sea una realidad. De momento, el imperio futbolístico de Gazprom ha ido arraigando en otras latitudes. Por ejemplo, en 2010 la compañía salvó al Estrella Roja serbio de la quiebra al firmar un patrocinio masivo que alcanzó los 3 millones de euros por temporada. Una fortuna dentro de los parámetros del fútbol balcánico.

El acuerdo de patrocinio con Gazprom significaba que por primera vez en la era Abramovic el Chelsea cerraría un ejercicio contable con beneficios

En 2012 Gazprom unió su destino al del Chelsea para crear una alianza estratégica a nivel mundial. El acuerdo con la entidad londinense no es muy sorprendente teniendo en cuenta las estrechas relaciones que unen a Roman Abramovic con el Kremlin. Como apuntó The Guardian, el acuerdo incluye la asistencia para que el Chelsea pueda sortear cualquier problema con las reglas del Financial Fair Play.

El acuerdo con Gazprom, además, permite al Chelsea aumentar sus ingresos por patrocinios y poder presentar unas cuentas menos dependientes del capital aportado por su propietario, que técnicamente, es visto como pasivo según los términos establecidos por la UEFA.

Por eso el CEO del club, Ron Gourlay, expresó su entusiasmo tras el acuerdo: «Es un acuerdo mundial altamente provechoso para el club, y demuestra el creciente atractivo del Chelsea en el mercado internacional», además Gourlay añadió: «Nuestra gran base de aficionados en todo el mundo ayudará a Gazprom a llegar a sus mercados clave en Europa y Asia, mientras nosotros nos beneficiaremos de su apoyo en el desarrollo de nuestros programas corporativos de responsabilidad social a nivel global».

Según todos los estudios publicados el Chelsea cuenta con la segunda masa salarial más alta de la Premier League, solo superado por el Manchester City. The Guardian también informó el 9 de noviembre de 2012 que el acuerdo de patrocinio con Gazprom significaba que por primera vez en la era Abramovic (2003) el club cerraría un ejercicio contable arrojando beneficios.

El acuerdo con el gigante ruso de la energía tal vez sea solo una de las forma que ha encontrado Abramovic de esquivar el juego limpio financiero gracias a sus conexiones políticas y financieras con la ‘madre patria’. Porque a medida que se van descubriendo sus vínculos con el Vitesse se va evidenciando que el oligarca ruso no tiene ninguna intención en cumplir las normas impuestas por la UEFA.

Rusia, a través de Gazprom, está esparciendo semillas de poder bajo un velo de apoyo a grandes eventos deportivos tanto en Rusia como en Europa

Gazprom no invierte en fútbol sólo para promover su imagen a nivel internacional o limpiar su cara en el ámbito doméstico. Más bien al contrario, Rusia utiliza estas inversiones para influir directamente en las tomas de decisiones de los grandes clubes. Como un kraken, la empresa es capaz de introducir sus tentáculos en los órganos de poder de la Premier League y la FA gracias a su influencia sobre uno de los mayores clubes del fútbol inglés.

En cierto modo este proceso refleja el proceder de Gazprom en las esferas económicas, donde ha sido capaz de infiltrarse en las principales compañías de Europa Occidental a través de participaciones accionariales clave, desde las cuales Gazprom puede influir en las decisiones políticas en países como Alemania, Francia o Reino Unido.

Por ahora, desde la perspectiva de los países en los que Gazprom está haciendo sus inversiones, tales proyectos no se consideran peligrosos. Para muchos se trata de un juego de cosmética relacionado con la imagen. En última instancia, se puede argumentar que Rusia, a través de Gazprom, está esparciendo semillas de poder bajo un velo de apoyo a grandes eventos deportivos tanto en Rusia como en Europa.

Su nueva incursión ha sido un potente acuerdo económico para vincularse a la Champions League, además de contribuir con grandes sumas a los programas de desarrollo del organismo futbolístico continental. Gazprom ya está en la UEFA.

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