Els xiquets del Matador

Kempes en vintage

thebarraca.com

TVE produce #vintageKempes, una trilogía de tres documentales sobre la figura del Matador incluidos en el programa Conexión Vintage de Teledeporte.

Tenía razón Rafa Lahuerta cuando decía que el Mestalla anterior a la reforma del Mundial ’82 era El Mestalla. En mayúsculas. La iconografía histórica del Valencia rara vez salió de los años ’40, de esas fotografías de tribuna de ladrillo y visera de madera, de bandejas de apenas unas filas. Tanta insistencia consiguió que conociéramos aquel estadio extinto como si lo hubiéramos visitado todas las semanas de nuestra vida.

El material restante no suele pasar de planos cortos, con el fondo difuminado que impide percibir el detalle de unas gradas a oscuras y moteadas con cabezas transformadas en la lejanía en imprecisos puntos blancos.

El estadio vivo que aparece en #vintageKempes, serie documental que emite Teledeporte durante el presente mes de octubre, se presenta a ojos de los que no vivimos esa época como un recinto sacado de Rosario, de extraño sabor a sur italiano.

También nos transporta a una viveza perdida, leída en hemeroteca pero nunca vista, de gradas insolentes, almohadillas arrojadizas, naranjazos y masclets, de público saltarín que se abraza a los jugadores con naturalidad, dejando claro que la gloria del gol siempre fue un asunto del colectivo.

Artes ya olvidadas que hicieron de Mestalla un estadio vigoroso, tal vez canalla, pero indudablemente maravilloso; muy lejos de esa pose pasiva y caprichosa que viste la sociedad en los tiempos modernos.

En la cinta, abundan los retales de una extraña idiosincrasia, plasmados con certeza en fotogramas. Como el de aquel tridente conformado por Kempes, Rep y Diarte que sumó 50 goles y no sirvió ni para clasificarse para Europa. De equipo poderoso en los arranques que aniquilaba entrenadores en la jornada 8 por empatar un partido y perder otro, sin dejar cuajar idea alguna.

Que advierte de esa peculiaridad, casi dogmática, que habla de que cuantos menos goles meten los delanteros, mejor le va al Valencia. Por algo éste siempre fue un club de grandes centrales y buenos porteros. Que colecciona Zamoras y racanea Pichichis.

Y también, ya presente, se vislumbra entre estampas tostadas y vídeos con acné esa esquizofrenía por la grandiosidad que no hace más que hundir a la institución en la complacencia y la ruina, concediendo caprichos a sus estrellas, siempre exentas de exigencias. El Valencia post 1973 no es más que un desperdicio de talento y dinero, cuya revisión sólo provoca el cabreo ante las oportunidades perdidas por un club, que por jugadores e inversión, estaba llamado a mayores metas y que apenas supo salvar la honra a última hora.

La labor pedagógica del documental, del que restan dos capítulos más, es incuestionable. Nos permite ver en vivo épocas sobre las que sólo leímos. Ver en movimiento a un Kempes del que nos llegaron leyendas. Observar esos cambios de ritmo en un tiempo en el que mandaban las patadas; goles al primer toque donde abundaban trallazos; y regates de calidad donde imperaban patatales.

Ante la falta de costumbre, la reacción natural a la emisión hizo que el espectador despistado preguntara compungido si aquello respondía a que Kempes había fallecido. Habituados al maltrato y al desdén foráneo, y a que del Valencia sólo se hable en Madrid para lo malo y lo trágico, el primer capítulo de Conexión Vintage provocó algún sobresalto que otro, por inesperado.

Aunque rareza, no deja de ser de justicia la elaboración de un documento como este a una de las figuras que marcaron los 70, la época pop del fútbol, donde nacieron los mitos y referentes de los que hoy se hablan en las nostalgias. Tal vez, el reproche debamos hacérnoslo a nosotros mismos.

Preguntarnos por qué desde que se fue del club a mediados de los 80, Mario Alberto sólo está teniendo cierta relevancia social en 2015, y más por cuestiones polémicas. O por qué, teniendo 25 años de televisión autonómica, jamás se hizo nada parecido, ni con su figura ni con nada, más allá de un documental sobre el 90 aniversario del club que siempre supo a poco.

O el porqué del escaso material existente siempre vino de fuera. Un libro, de un argentino. Un documental sobre su huella en el Valencia, de la ESPN. Y otro, de RTVE. Episodios sueltos a parte, y una canción de La Gran Esperanza Blanca que debería elevarse a himno.

La figura de Kempes se antoja lo suficientemente potente y atractiva como para construir un relato a su alrededor. Criar literatura y generar cultura. Llenar Valencia de murales urbanos con su melena al viento gritando un gol. Porque los hay en Rosario, donde su paso fue efímero, y vive ensombrecido por figuras mucho más relevantes en la historia de Central.

Se pueden usar muchos medidores para calibrar su fuerza. Se podría esgrimir que uno de los personajes de las series infantiles más icónicas, como Campeones, se basa en Kempes. O la atracción que tuvo su figura, siendo portada en magazines de medio mundo; desde Japón a Estados Unidos. De Francia a Italia, Inglaterra… que llevaban reporteros y medios a Valencia sólo para conocerle a él, poniendo al club en el mapa aun sin ganar nada.

También se puede medir en una camiseta. La senyera la levantó la política pero él la transformó en emblema, a pesar de inventarse en los años 50 y recuperarse de forma testimonial en los 70, varios años antes de su fichaje. Siendo reproducida a posteriori como evocación al 10 y sus Copas, Recopas, Pichichis, Mundiales y balones dentro de la red.

Tales carencias no son más que un reflejo de la dejadez que ejerce la militancia y que se ve en muchos otros aspectos. El Valencia también fue secuestrado por militares tras la guerra. Pero no se dice, o se sabe poco, al tiempo que en Barcelona hacen un mito de ello llenando sus librerías. El Valencia contactó con el exilio burlando la dictadura, y se reunió con él en una gira-tapadera a México. Tampoco se menta, cuando en otras latitudes levantan leyendas con asuntos similares y menos relevantes.

En la transición se le puso el sambenito al Valencia de entidad derechista, que todavía pasea, cuando dio refugio a depurados por el régimen franquista – sus propios fundadores fueron apartados y el presidente del club durante la República borrado de los libros de historia – y tuvo en sus filas a confesos militantes del PNV luciendo el brazalete de capitán en los años más duros de la dictadura.

Productos como #vintageKempes, y los pequeños libros que se han, o están, produciendo últimamente no deben llevarnos a un falso deleite. La historia del Valencia sigue siendo un páramo abandonado a su suerte que hay que repoblar. Cosas como estas sólo son las primeras semillas para llenar un basto vacío que adecente la parcela, y son de agradecer.

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