Notes Soltes

Hacer historia para otros

El Schalke celebra su 111 aniversario produciendo un musical, en el que en su parte central le otorga relevancia a aquella eliminatoria de UEFA que les enfrentó al Valencia en marzo de 1997.

Si estas navidades le apetece visitar un lugar sombrío y feucho como Gelsenkirchen, en el Veltins Arena podrá disfrutar fugazmente del VCF. Aunque tendrá que llegar lo suficientemente tarde a la función que se proyecta hasta final de año en el estadio del Schalke 04 para acompañar la toma de la butaca con los primeros acordes del pasodoble Valencia.

La composición del maestro Padilla es la elegida para relatar el éxito europeo de los mineros en un musical que conmemora los 111 años de la fundación del club, pieza en la que el enfrentamiento ante el equipo valencianista tiene cierta relevancia.

A ritmo del estribillo que hace mención a la ciudad de las flores, la música y el color, los chicos dirigidos por Dieter Falk hablan de un equipo que «en la primera mitad nos puso al borde de la derrota». Mientras en una pantalla gigante se proyectan imágenes de un Mestalla a rebosar, con tifos, tracas y la electricidad corriendo por sus gradas, imaginando una noche de remontada que nunca fue tal. Un juego de luces da paso a un recinto vacío, tomado por alemanes descamisados celebrando un hito sobre el césped valenciano, mientras la música atrona la sala y el público presente estalla entonando cánticos de grada.

«Aquella eliminatoria fue crucial, todo el mundo coincide que fue allí donde el Schalke empezó a ganar la UEFA»

Kennst du den Mythos…? [¿Conoces el mito?] no es el primer musical adherido a la historia del Schalke, ya en 2004, con motivo de su centenario, se compuso una obra similar.

—Dieter, ¿por qué Valencia, del maestro Padilla?
—Ha formado una parte de mi vida. El pasodoble estuvo muy presente en  el folclore alemán durante los años 70, a diferencia de la música tradicional alemana, transmitía alegría, emoción. Y eso, en una sociedad criada en la posguerra, gustó mucho.

La iconografía del torero y la paella con carabineros tuvo su potencia en aquel país. Y así nació este maravilloso estribillo:

«Valencia / Hei was haben Diese jungens uns das Leben schwer gemacht / Valencia / Erste Halbzeit an den Rand der Niederlange uns gebracht».

En el fútbol, como en la vida, la derrota de uno se convierte en el éxito de otro. Aquella noche europea supuso para una ciudad pequeña como Gelsenkirchen, para un club que inició la década de los ’90 llegando desde segunda división tras purgar su propia ruina, un acontecimiento histórico. Aquel partido en el imaginario minero es el inicio de su renacer, el lugar donde volvió a empezar todo de nuevo.

El papel que le toca ejercer al Valencia en la obra invita a una reflexión. Alejado de la élite y fuera de foco, incapaz de hacerla para sí mismo, el Valencia se acostumbró en el último lustro a hacer historia para los demás. Será convidado de piedra cuando en Sevilla, al igual que en Swansea, construyan su mística europea. En Gante, se hablará de él cuando alguien ponga sobre papel, en formato literatura, su epopeya continental y narre aquella noche en la que vencieron a todo un Valencia. ¿Es eso lo que queda cuando se alcanza la intrascendencia?

«El Valencia es un equipo que cae bien en la zona, se le tiene cierto cariño»

P

ero el musical de Dieter Falk es mucho más. Consiguió aunar fútbol y cultura, con la dificultad que comporta eso, combinando un espectro de músicas bien acompasadas a cada época, que alcanzan el pop, el rock, el rap y la música disco ochentera, dándoles letras que transformaron temas de referencia en adaptaciones que ponen ritmo a las gestas del Schalke.

«El Valencia es un equipo que cae bien en la zona, se le tiene cierto cariño», dice el director. «Aquella eliminatoria fue crucial, todo el mundo coincide que fue allí donde el Schalke empezó a ganar la UEFA». Denle las gracias a Valdano.

Ulf Schmidt es el hombre que escribió el libreto, que bien podría pasar por el evangelio minero. «Sólo el que viene desde abajo tiene hambre de victorias», «no te olvides de donde vienes cuando estés allí arriba», son algunas de las frases que golpean al pasar las páginas.

Falk, confiesa, le gusta el fútbol «pero ningún club en concreto, me gusta disfrutar del juego. No entiendo eso de las rivalidades, es algo absurdo».

Hay un dicho local que afirma que entender el Ruhr es entender la vida. Tal vez sólo así se comprendan las pintas con las que los intérpretes saltan al escenario cuando le toca el turno al Valencia. O ese vídeo promocional del musical que enseña a señoras en charcuterías de la zona portando bandejas de jamón, mientras a una de ellas, su perro, le come la cara a lengüetazos como si hubiera mermelada de por medio.

Si estas navidades le apetece visitar un lugar sombrío y feucho como Gelsenkirchen, en el Veltins Arena podrá disfrutar fugazmente de una nueva derrota del VCF.

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