Mi Querido Tiburón.

Football Leaks, más allá del morbo

Football Leaks llegó con los últimos calores del verano para destapar las corruptelas y mentiras del negocio del fútbol. Pero siete meses después de su nacimiento, apenas fue más allá del morbo de saber cuánto cobra un jugador y qué cláusulas tiene. ¿Qué aporta esta fuente de filtraciones?

Cada vez que Football Leaks filtra un nuevo documento grandilocuentes titulares asaltan los medios. «Golpea»; «deja al desnudo»; «pone en jaque»… una hipérbole que intenta vestir de relevancia asuntos, que en su mayoría, ya se conocían de antemano por los mismos que utilizan esas expresiones.

¿Pero quiénes son, o qué es, Football Leaks? Ni siquiera el NY Times ha podido ‘cazarlos’, ir más allá de un cruce de mails.

John, como se hace llamar su responsable, solo coincide en dos asuntos en su argumentación: que son portugueses, y que tienen 500 gigas de documentos. Todo el relato restante está lleno de contradicciones; tal vez buscando premeditadamente la confusión y entorpecer la busca y captura que abogados e investigadores privados emprendieron contra ellos hace algunos meses.

Rafael Buschmann, para Der Spiegel – el único medio que se ha tomado en serio a Football Leaks, hasta el punto de asociarse y publicar en exclusiva documentos – pasó dos días con John «en una ciudad del este de Europa». La descripción que hace del entramado es una mezcla de película de espías y paranoia adolescente.

«Aunque nos detengan, esto no va a parar, tenemos copias distribuidas por varios países del mundo»

El relato amanece en una cafetería, habla de un muchacho nervioso, que se come las uñas, y no para de mirar a su alrededor. La historia, que llega hasta un edificio abandonado, de paredes desconchadas y muros agrietados, traspasa una puerta blindada que se abre introduciendo un código, guardando una estancia vacía, donde una habitación forrada de material aislante y decorada con un colchón en el suelo, un sofá, y una mesa con tres portátiles, configuran la «mayor fuente de peligro contra el negocio del fútbol».

«Recibimos el material de nuestras fuentes, cada día llegan a nuestros servidores cientos de documentos», le confiesa a Buschmann. Aquí reside uno de los grandes misterios de Football Leaks, ellos no son quienes consiguen los documentos, son quienes los publican. Un receptor. Uno que amenaza.

«Aunque nos detengan, esto no va a parar, tenemos copias distribuidas por varios países del mundo, si nos pasa algo y no introducimos un código cada siete días los documentos se enviarán automáticamente a Wikileaks y a varios medios de comunicación seleccionados previamente».

El Míster X más famoso del fútbol moderno admite que el cerco sobre Football Leaks es cada vez más estrecho, y que tarde o temprano darán con ellos.

¿Qué ha descubierto Football Leaks?

Este chico, de móvil encriptado y ventanas tapiadas, situado apenas un paso más allá de la adolescencia, repite en cada aparición mediática su animadversión contra el fútbol actual, lo corrupto y opaco que es, cuya misión vital reside en limpiarlo, en abrir los ojos a todo aficionado y acabar con estas prácticas.

Se revuelve con virulencia ante las acusaciones vertidas por Doyen – uno de los más castigados por las filtraciones – de hackeo y chantaje buscando dinero a cambio de no revelar documentos.

Pero a pesar de ser constantes sus advertencias sobre la proximidad de grandes escándalos por salir a la luz, desde el mes de septiembre, su hoja de servicios no pasa de constatar documentalmente casos que ya se conocían. Es raro, además, que Football Leaks publique algo que no tenga relación con el fútbol portugués, el campo de batalla de su asociación.

Por ello, gran parte de los documentos publicados se encontraban en la Comisión Nacional del Mercado de Valores lusa. Otros, incluso fueron aireados por los clubes en sede judicial; como el Sporting, quien llevó a Doyen a los tribunales al negarse a cumplir sus acuerdos una vez traspasado Marcos Rojo por considerarlos abusivos. Y el resto, como el contrato de Jorge Jesús y su salario, ya se habían publicado en varios medios lisboetas en el transcurso de su traición al Benfica.

Ni siquiera las filtraciones sobre su archinémesis Doyen aportan novedad alguna. Las investigaciones e informaciones sobre el grupo han sido constantes durante estos últimos años. Hay incluso libros que desentrañan al fondo de inversión. La incursión de Malik Ali, sus sedes en Malta, entramados financieros y la relación con poderosas familias y grupos empresariales, como la petrolera estatal de Azerbaiyán, son más que conocidas.

Lo único nuevo que trae Football Leaks del mundo Doyen es poder ver una fotocopia del pasaporte de su mandamás.

Medios como Bloomberg se adentraron en las tinieblas aportando mucha más luz. No hace muchos meses destapó la cada vez más extendida práctica entre clubes europeos de financiarse a través de sociedades opacas afincadas en las Islas Vírgenes. En un extenso reportaje llegó a indicar la cifra de 250 millones de dólares salidos de estas entidades, en condiciones que rozan la usura, a clubes como el Atlético de Madrid, Getafe o West Ham.

La peligrosidad de los fondos y sus cláusulas abusivas es otro relato conocido para cualquier aficionado al fútbol que se haya interesado en conocer las artes y usos de un fenómeno que invadió un fútbol en ruinas tras el crack de 2008.

Un club y un portero, sus únicas víctimas

Hasta la fecha, John y friends, no aportaron nada que no se supiera, de una forma u otra, de antemano. Pero hicieron algo mucho más importante. Aflorar la documentación que lo prueba. Conseguir que gente poco preocupada por informarse, dispersa, esté descubriendo ahora casos conocidos, adquiriendo conciencia.

Su única víctima institucional, el único caso oculto desvelado en las grandes ligas europeas, tuvo relación con el Twente holandés, que escondió su acuerdo bajo mano con Doyen para seguir financiándose y hacer uso del fondo de inversión tras la prohibición de éstos por parte de la FIFA. Algo que le costó al club de Escheende una sanción de tres años sin poder participar en competiciones europeas. Y ello, puede ser un mal menor, ya que este verano se enfrentará a la Federación Neerlandesa por un posible descenso administrativo.

Juan Pablo Carrizo, portero argentino del Inter, tuvo que dar explicaciones tras filtrarse su contrato, donde se especifican ingresos de sus derechos de imagen, y parte de su sueldo, a una sociedad afincada en Panamá con el objetivo de reducir la carga impositiva que la legislación italiana requiere de sus ganancias.

Asunto que tampoco resulta novedoso, ya que en el mundo del fútbol, desde finales de los 90 con Romario, han saltado a la palestra esta clase de tretas que han involucrado a jugadores como Messi o Mascherano sin requerir la participación de Football Leaks.

El tipo de los cinco idiomas

El reportaje de Der Spiegel presenta a un fanático del fútbol, a un chico capaz de citar de memoria la alineación del Unión Berlín o del Hansa Rostock, un vivaraz que habla con fluidez cinco idiomas interesado por cada detalle del juego, pero también pone el foco sobre un aspecto llamativo, «sus conocimientos de informática no van más allá de los de un usuario medio» apunta Rafael Buschmann en un receso.

Un dato sorprendente ante un entramado que cambia de ubicación cada 10 días, que abre puertas codificadas, usa móviles encriptados, trabaja con servidores y programas de cifrado y se esconde en habitaciones bunquerizadas donde no se recibe señal telefónica.

¿Quién ayuda a Football Leaks? Sospechas hay muchas. Clientes traicionados por Doyen, socios descontentos; el gobierno de Qatar o el propio Kremlin… pero ninguna certeza.

John admite que le supone tiempo y dinero esta aventura, además de nervios y sacrificios personales, y que también recibe constantemente ofertas de hasta 650 mil euros para hacerse con documentos. Él afirma que nunca aceptó, que de hacerlo, traicionaría la motivación por la cual llegó a crear su proyecto, como define a Football Leaks.

El hecho es que en siete meses de existencia aportó poco más que dar a conocer cuánto cobran los jugadores por objetivos, qué cláusulas tienen o en cuántos plazos se paga un traspaso. Asuntos menores que todo aficionado al fútbol conoce, de forma certera o distorsionada, en cada ventana de transferencias.

«El volumen de documentos es muy grande, requiere mucho tiempo escarbar entre ellos, y seleccionarlos adecuadamente», se defiende en las páginas del semanario alemán.

«Es precisamente por lo que estamos luchando, para dar a conocer la verdad»

Cuando Buschmann le informa de que un grupo de eurodiputados pidió una investigación al gobierno español por la implicación de Bankia en el traspaso de Bale, el último gran cable de Football Leaks, John se muestra entusiasmado.

«Es precisamente por lo que estamos luchando, para dar a conocer la verdad». Pero incluso eso es algo de lo que varios digitales españoles, al igual que ocurrió con Cristiano Ronaldo, informaron en su momento, causando gran revuelo en orillas alejadas de las influencias de Florentino Pérez. 

En una extraña paradoja, Football Leaks está haciéndole un gran favor a las élites balompédicas. Los documentos filtrados hasta el momento, en casi todos los casos, confirman las comunicaciones oficiales u oficiosas que los clubes transmiten cada vez que acometen una operación. Incluso en algunos supuestos les deja mejor parados, desmintiendo informaciones interesadas y poco fiables aparecidas en los medios.

Una herramienta que amenaza con dinamitar los cimientos del fútbol está mostrándole a éste que un grado mayor de transparencia no sólo no es perjudicial, sino que además es beneficioso para sus propios intereses.

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