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El color de la camiseta

El Valencia ha sido un club con colores propios, bien definidos, alguno de los cuales ha quedado en el olvido. Pero todos, al chocar de los años, han conformado una personalidad cromática que bien podría institucionalizarse en un manual de identidad.

¿Por qué el blanco? La tradición oral nos susurra algo de un homenaje al Club Valencia, al equipo de 1906, pionero en utilizar el nombre de la ciudad para conformar un team, vistiendo hasta su desaparición camiseta blanca y pantalón oscuro; por lo que los fundadores del Baro Torino, de tradición blanquiazul en tiempos del Deportivo de Bonora, y algunos de los cuales se iniciaron en el foot-ball en aquel equipo de la exposición regional, decidieron adoptarlos como propios hasta que en una asamblea algo agitada de la 24/25 se eliminó el pantalón negro convirtiéndolo en un complemento convergente.

La heráldica balompédica dicta que los colores de un club están determinados por su zamarra; por nada más. El resto del equipaje, a consonancia o divergiendo, no tiñe la identidad. En tiempos más avanzados el color del calzón ejerció de segunda equipación ante cualquier coincidencia. Por eso lo vemos incluso en los años 50 y 60 como ahora vemos el blanco en San Mamés, Pamplona o Mallorca — cuando éstas eran plazas de primera —.

Pero ya desde muy temprano aparecieron alternativas. En la modernor se ha distorsionado la línea cromática del club, haciendo creer que no hay nada más allá de naranjas — popularizado en 1998 — y senyeras, una rareza mainstream de finales de los 70 con alguna réplica ochentera de escaso recorrido.

Aunque los colores históricos del Valencia también son otros, y están muy alejados de esos Pantones.

La primera segunda equipación

11206621_904003372994960_3787852004749310145_o¿Cuál fue la primera equipación alternativa que vistió el Valencia? Difícil de determinar, pues en sus inicios hay una extraña amalgama de colores, pero en los hitos iniciales de la entidad el color negro está siempre presente. Es la equipación con la cual se estrenó en la competición copera el equipo que en 1928 llegó por vez primera para unas semifinales, luciéndola ente el Sevilla en Mestalla.

Es el oscuro manto el que ilustra con mayor profusión los años 20 en un Mestalla recién alzado cada vez que el visitante aparecía de blanco impoluto, merced de ese ‘deportivismo’ que dictava un balompié basado en la caballerosidad, haciendo que el anfitrión modificara su equipación ante la coincidencia de colores, que era cuando el pantalón negro no era suficiente o no se consideraba conveniente.

La primera referencia al color negro se encuentra en septiembre de 1923 en partido ante el merengue K.S. Cracovia, levantando algún comentario curioso, como este de Caireles en Pueblo:

«¿Quién habrá aconsejado a los del Valencia la adquisición del equipo con que ayer salieron al campo? ¡Compadre, qué ideíca! Yo no he visto una vestimenta tan fúnebre como la que estoy mencionando. Negro el pantalón, negro el jersey, negras las medias… y para acabarlo de arreglar unas cintas rojas formando ángulos desde los hombros hasta la espalda y el pecho, que daban la impresión de que los equipiers llevaban cada uno un escapulario protector… ¡Detente, balón! Los muchachos del Valencia, tan bulliciosos, tan simpáticos, tan algareros, desentonaban ayer dentro de esa vestidura sombría y ‘mussolinesca’».

Pero también es el color que vistió el equipo en octubre de ese mismo año, quedando registrado en una foto insólita, portada de Las Provincias, ilustrando con ella la información previa al match que esa misma tarde jugaría el Valencia ante el Gimnástico en el estreno del Regional, presentándose los de Fivébr como defensores del título portando en tan curiosa estampa una equipación a rayas blancas y negras. Composición que utilizaría en un par de ocasiones más aquel mismo curso.

Una zamarra muy en la línea de la que hasta ahora es la equipación alternativa más antigua de la que se tiene constancia, fechada el 31 de julio de 1923, ante el Fortuna de Vigo, cuando el Fé-Cé saltó al terreno de juego vestido a rayas negras y amarillas siguiendo el estilo Peñarol.

No han sido pocos los clubes que en sus inicios, siempre difusos, mutaron sus identidades por detalles mucho más prosaicos que ese. Más allá de los años 20, el color negro ha tenido apariciones fugaces, residuales. Regresó por primera vez en la 2006-2007 como segunda equipación. En 2009 y 2012 tendría una nueva oportunidad en manos de Kappa y Joma, convirtiéndose en habitual, con toques naranjas, en la segunda década del siglo XXI.

Rojo burdeos, el color por excelencia

Camiseta granateSi hay un color más allá del blanco que identifique al club del murciélago ése es el rojo burdeos, el granate, el color Torino. Es la equipación por excelencia que acompañó a la entidad durante más de setenta años. Su última aparición está datada en la temporada 92-93, desde entonces, de forma inexplicable, no ha vuelto a verse por estos lares.

Su elección también es difusa, y los motivos mucho más. ¿Por qué el rojo burdeos? Preguntas así suelen tener explicaciones sencillas, incluso rozando lo absurdo. Pero en el caso del Valencia ni siquiera tenemos una respuesta. Su primera puesta en escena data del partido de vuelta de los cuartos de final de copa en abril de 1928, ante el Real Madrid. Supone ese ínterin que separa los años 20 de la década de los 30 el nacimiento del símbolo granate, arrinconando al negro para la eternidad. Camiseta que no se despegaría del club hasta finales del siglo XX. Pues es, además, el color con el cual se jugó el primer partido de liga en Mestalla como equipo de primera división, la final de Copa del 34 —aunque con una senyera en forma de V cruzando el pecho—, la del 37 ante el Levante FC y también las de 1946 y 1969. Las cuatro saldadas con derrota.

También trata de la casaca con la que se recibió al Santos de Pelé en Mestalla en 1959 y que se portó desde 1930 hasta la salida de Waldo, en los albores de los años 70, sin apenas interrupciones. Acompañada indistintamente con pantalón blanco, grana o negro, la camiseta granate forma parte de la historia del club, conformando décadas de sudores y alegrías. Debería ser una exigencia reclamar su recuperación en tiempos tan insulsos a la hora de lanzar productos oficiales.

El extraño color azul

ficha camiseta vcf azul senyera 1976A diferencia de la zamarra roja, la azul volvió como tercera equipación en el año 2001, y algo después, a manos de Kappa, hubo otro fugaz intento de restauración. Esta camiseta cruzada por tres rayas rojas en fondo amarillo hizo su primera aparición en la Copa de Ferias, en un partido en Elland Road donde hubieron puños, patadas, barro y sangre en una serie de duelos que en cualquier plaza decente sabrían transformar en un relato mítico de las noches europeas de su equipo.

Aunque el color añil casi nunca apareció sólo. En su regreso, a principios de los 90, también acompañaron las barras como detalle, pero en tal ocasión escondidas en el cuello de la camiseta y el camal de los pantalones representando la senyera. Para los más jóvenes, la réplica identificable es la de 1995 con la bandera al hombro y el logo de CIP al pecho, lucida durante el curso de la final del agua.

La protagonista amaga curiosidades indescifrables, ¿por qué sólo aparecieron tres barras rojas sobre fondo amarillo? ¿Censura? ¿Ignorancia? ¿Por qué luego evolucionó a sólo dos?

En los primeros años 70, antes de la irrupción de la senyera, fue la camiseta alternativa más habitual. En dicha ocasión las tres barras aparecían muy espaciadas entre sí, y de forma desconjuntada dentro del fondo amarillo. Fue la camiseta que identifica al Valencia de Salïf Keita. Y aunque la llegó a usar Kempes y compañía ya fue como traje de entrenamiento, la última aplicación que tuvo antes de su definitiva desaparición.

El color azul también ocupó de forma esporádica, ya sin franjas, algún partido suelto durante aquella década. En los 80 sería reproducida de forma fugaz. Aunque su nacimiento es mucho más antiguo, encontrando al Valencia luciendo equipiación azul celeste, con pantalón blanco, en un interesante amistoso ante el Nacional de Motenvideo transcurrido en pleno 1925; un equipo uruguayo repleto de campeones olímpicos que levantó una expectación similar a la visita del Sparta de Praga acontecida años antes.

Le senyera no es de Kempes

ficha camiseta vcf senyera 1956Desde temprana edad el club de Mestalla ha utilizado la bandera propia de los valencianos como detalle en sus equipaciones. En 1922 ante el Settè francés se saltó al terreno de juego portando la camisola de la selección valenciana y en 1930 un grupo de socios hizo por escrito una petición al club para usar la senyera en la camiseta, petición que se volvería a emitir antes de un partido de copa frente al Real Madrid en 1933, ambas sin éxito.

El germen del diseño de 1934 lo encontramos en una petición de la Federación Valenciana con motivo de que Olímpic de Xátiva —quien vistió la tricolor— y el Valencia jugarían las dos finales de copa, la amateur y la profesional.

Pero sería durante 1956 la primera vez que se atrevería a confeccionar una senyera en modo de ropaje. Fue con motivo de una serie de amistosos ante el Rangers escocés, en equivocada reivindicación, ya que se entendió que los británicos disponían de tales colores con motivo de la bandera escocesa. Y claro, el Valencia no iba a ser menos.

En dicho encuentro se pudo ver a Kubala luciendo la camisola, siguiendo la tradición desaparecida a principios de los 90 de reforzarse en partidos amistosos con jugadores ajenos. Aquella serie de encuentros respondía al homenaje a Wilkes y se tuvieron que disputar tantos por la avalancha de público que pedía asistir a los mismos. Tras aquello apenas se utilizaría en un par de partidos, el 30 de septiembre en Valladolid y el 25 de abril del 57 en partido de liga en el Bernabeú durante el mismo curso. Nunca más se volvió a saber de ella.

Aunque haya quedado impregnada e identificada para siempre con la figura de Kempes la recuperación de la senyera fue anterior al fichaje del argentino. Y generó tal división que fueron los propios socios valencianistas los que reclamaron su desaparición. Curiosamente, un par de años después, los mismos que exhibieron ideales retrógrados que menoscababan la identidad valenciana en reclamo de su abolición hicieron lo contrario para que se recuperara en 1977. Su lucimiento en el Bernabéu en plena transición supuso un acontecimiento polémico. El Valencia saltó a un estadio copado de pancartas ofensivas y salió de él empapado en insultos y vejaciones al osar representar su bandera.

Su regreso fue efímero. En los 80 hubo un intento de recuperarla, sin demasiado recorrido. Al igual que en 2005. Hasta 2012 en manos de Joma — la única marca que supo captar la esencia del diseño original — ninguna réplica consiguió un éxito siquiera parecido al que tuvo a finales de los 70.

El naranja a lo naranja

ficha camiseta vcf naranja 1970Camiseta naranja y pantalón verde. El origen del color que tanto ha identificado al club desde finales de los 90 tuvo su nacimiento en la 73/74 y fue de lo más variopinto. Aquella camiseta, que se llegó a estrenar en el Bernabéu, no tuvo más vida hasta su fugaz aparición en el 91 como tercera equipación, en 1998 Luanvi la recuperó con un acierto extraordinario.

Del mismo modo que ocurriera con la senyera, el color del cítrico ha quedado identificado para siempre con una época y un momento. Pero a diferencia de la tricolor, su uso ha sido mucho más prolongado. De forma casi habitual el naranja acompaña al club en los últimos dieciocho años, hasta apareciendo como detalle cromático en la primera equipación.

Con ella se jugó la primera final de Copa de Europa en la historia de la entidad, convirtiéndose ya en una zamarra mítica. Al igual que el Milan institucionalizó el color blanco para jugar las finales por disputar, el naranja sería un buen tono para hacer lo propio en el Valencia. Ya que dota de una extraña belleza al graderío y es de una visibilidad extraordinaria en el campo.

En los 70, el último boom del sector citrícola tuvo la culpa de que se tejiera tal manto. Teniendo a su principal responsable en Julio de Miguel, uno de los mayores exponentes del sector naranjero de la época y presidente del gremio de exportadores. El sector y su bonanza también tuvieron mucha culpa en la creación del Trofeo Naranja en 1959.

Colores malditos

ficha camiseta vcf senyera 1997De forma esporádica y de quita y pon el club ha utilizado muchas otras combinaciones. Existe una equipación de tono verde azulado en los 50, el mismo color que llegó a tener el pantalón del equipo en algún partido perdido; y el famoso azul marino que se estrenó en la temporada de Karlsruhe se recuperó en 2001 como segunda equipación (prescindiendo del pantalón blanco), estrenándolo —otra vez él— en el Bernabéu apenas unos meses después de caer derrotados en París. Ese verde azulado tuvo un pequeño regreso en la 97/98, es la camiseta, también manchada con una senyera en un costado, que porta Mendieta en su famoso gol en San Mamés, y la que se lució en Salamanca en el inefable 6-0 de Campagnuolo.

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