Resultados principales y comparación con el trabajo anterior
Los estudios médicos a menudo enfatizan variables como habilidades clínicas, adquisición de conocimiento, profesionalismo, habilidades de comunicación y atención al paciente como componentes críticos de la capacitación clínica de calidad. Los métodos de evaluación descritos en estos estudios a menudo se basan en la retroalimentación de entrenadores, supervisores de programas o una combinación de ambos, enfatizando el valor de múltiples perspectivas en la evaluación de la efectividad e impacto de los programas de capacitación clínica (10, 18, 26, 27). Proponemos que el SCTM sirva como un marco unificador que evalúa las competencias individuales y enfatiza su interconexión. Con un enfoque completo y estandarizado, SCTM supera las limitaciones de las herramientas tradicionales que con frecuencia se centran en aspectos aislados del desarrollo de un entrenador.
Las conclusiones de este estudio destacan el SCTM como una herramienta impactante para evaluar la calidad de la educación quirúrgica, proporcionando un enfoque completo y estandarizado que aborde las limitaciones en los métodos de evaluación existentes. A diferencia de otros métodos de evaluación convencionales en la educación quirúrgica, como Steem (4), JCST en la encuesta (12) y una calificación global universal (5), a menudo se centran en aspectos únicos del desarrollo de un entrenador. Estas herramientas a menudo miden competencias específicas aisladas, como habilidades clínicas o adquisición de conocimientos, dejando de lado la naturaleza interconectada de la capacitación quirúrgica. Este enfoque limitado puede conducir a evaluaciones incompletas, lo que dificulta apreciar cómo funcionan varios poderes en la práctica quirúrgica del mundo real.
Además, las herramientas existentes a menudo no tienen estandarización y no proporcionan un marco completo para los asesores. Esta inconsistencia puede conducir a interpretaciones subjetivas del rendimiento de los entrenadores y la retroalimentación inadecuada, lo que dificulta los programas para identificar fortalezas y áreas de mejora de manera efectiva.
El estudio reveló un nivel de satisfacción global (puntaje promedio SCTM = 131.42), lo que indica la efectividad general del programa de capacitación. Sin embargo, se identificaron brechas significativas en dominios como la formación clínica basada en evidencia (promedio = 2.69) y el conocimiento médico (promedio = 2.83). Estos resultados enfatizan la necesidad de presionar prácticas basadas en evidencia de educación quirúrgica, que es esencial para equipar a los residentes con capacidades de toma de decisiones basadas en investigaciones y buenas prácticas. Por ejemplo, los puntajes de entrenamiento clínico de baja calidad basados en evidencia provienen de un énfasis insuficiente en el plan de estudios basado en la evidencia, la exposición a una investigación limitada, la falta de tutoría y los métodos de evaluación inadecuados. Para mejorar, los programas deben revisar los planes de estudio, ofrecer talleres, crear oportunidades de investigación, usar evaluaciones avanzadas, promover proyectos de mejora de la calidad y fomentar una cultura de cultura basada en evidencia.
Por otro lado, se observó un rendimiento fuerte en el dominio clínico preoperatorio (promedio = 3.82, 76.49%), lo que refleja la preparación activa durante esta fase. Del mismo modo, el dominio clínico perioperatorio (promedio = 3.47, 69.31%) demostró puntajes relativamente altos, enfatizando el entrenamiento efectivo en el teatro quirúrgico. Estos resultados sugieren que, si bien las habilidades fundamentales y la preparación operativa se abordan adecuadamente, las competencias avanzadas, como la integración de enfoques basados en evidencia, siguen siendo áreas para la mejora dirigida.
El diseño riguroso del SCTM se basa en marcos educativos establecidos, incluido el Consejo de Acreditación para las Competencias Básicas de Educación Médica de Posgrado (ACGME). Incorpora diez variables clave, incluidos ejemplos como la atención al paciente y las habilidades interpersonales y comunicativas, así como dominios quirúrgicos específicos como la atención previa, de período y postoperatoria. El SCTM garantiza una evaluación equilibrada de la formación técnica, cognitiva y de los profesionales de la capacitación quirúrgica. Esta multidimensionalidad es esencial para capturar la naturaleza compleja de la educación quirúrgica, lo que requiere competencia simultánea en diversos poderes.
Además, el SCTM demostró fuertes propiedades psicométricas, con medidas de confiabilidad (valores alfa de Cronbach que varían de 0.517 a 0.893) que respaldan su consistencia y precisión. Alta confiabilidad de la prueba de prueba (riñonal= 0.964, PAG<0.01) y un fuerte acuerdo entre las versiones inglesas y árabes (kappa = 0.884) indican su adaptabilidad en diferentes contextos lingüísticos y culturales, lo que lo convierte en una herramienta versátil para la implementación global.
Correlaciones observadas entre dominios, como la atención al paciente y la capacitación basada en la evidencia (riñonal= 0.907), se destaca la naturaleza interconectada de las competencias quirúrgicas. Estas relaciones sugieren que mejorar las prácticas basadas en la evidencia podría estar influenciada positivamente por otros dominios críticos, como el conocimiento médico y los resultados del paciente. La capacidad del SCTM para identificar estas interrelaciones permite a los educadores desarrollar intervenciones dirigidas que mejoren la efectividad de la capacitación en todos los dominios. Además, la identificación de diferencias significativas entre los años de entrenamiento (por ejemplo, 1er y tercer año, PAG= 0.034) Subraye la importancia de adaptar las estrategias educativas a la evolución de los residentes. Los programas deben priorizar mejoras específicas en las etapas, como la integración temprana de las herramientas de aprendizaje basadas en tecnología (por ejemplo, simuladores de realidad virtual) y para promover colaboraciones internacionales para resolver las lagunas identificadas en recursos y tutoría. Es importante enfatizar que los resultados de las pruebas de chi-cuadrado de Pearson no indican una asociación significativa entre las ciencias de SCTM y el género, lo que sugiere que las autoevaluaciones de la competencia son relativamente uniformes entre los sexos dentro de esta muestra.
Las conclusiones de este estudio también enfatizan el papel del SCTM como una herramienta transformadora en la educación quirúrgica global, ofreciendo una evaluación completa que involucra lagunas existentes en los métodos de evaluación. Integrando competencias específicas esenciales y variables, el SCTM proporciona una visión holística de la calidad de la capacitación clínica, esencial para mejorar los programas quirúrgicos en todo el mundo.
Limitaciones
La medida se aplicó exclusivamente a los residentes de cirugía general en un solo entorno institucional, lo que limita su generalización a otras especialidades o programas de capacitación. Además, el estudio se basó exclusivamente en la capacitación de autoevaluaciones, excluyendo las contribuciones de los supervisores del programa, lo que podría proporcionar una evaluación más equilibrada y completa. Las autoevaluaciones pueden estar sujetas a prejuicios como el exceso de confianza, la conveniencia social o la falta de autoconciencia, lo que puede distorsionar la precisión de los resultados. La medida no evaluó las habilidades técnicas quirúrgicas, como la capacidad de manejar instrumentos y eficiencia en los procedimientos de finalización. Además, no diferenció los entornos quirúrgicos en términos de experiencia y recursos para la cirugía laparoscópica y abierta.
Para hacer frente a estas limitaciones, la investigación futura debe centrarse en validar el SCTM en varias especialidades y entornos clínicos, integrando perspectivas de supervisor y garantizar su comprensión para evaluar las habilidades quirúrgicas quirúrgicas en diferentes entornos quirúrgicos, incluida la cirugía laparoscópica y abierta.

